Medio Ambiente
La calidad del agua es una responsabilidad compartida: Blanca Jiménez
Es indispensable una integración institucional con el fin de establecer medidas, en materia hídrica, que contribuyan a conservar la salud pública y del ambiente.
CIUDAD DE MÉXICO. – Para lograr y mantener una calidad del agua óptima se requiere, en principio, el cumplimiento irrestricto de la ley por parte de todos los sectores y la población en general, así como los esfuerzos conjuntos para impulsar nuevas estrategias, aseveró Blanca Jiménez Cisneros, Directora General de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
Al encabezar la décima sesión del foro Disertaciones sobre el Derecho Humano al Agua para la construcción de una Ley General Incluyente, la titular de la dependencia puntualizó que el agua es un elemento al que todos le deben dar prioridad, en cuanto a administración, uso y cuidado, debido a su complejidad e importancia para la conservación de la salud y la vida.
En su momento, los participantes en el foro coincidieron en que uno de los aspectos fundamentales para alcanzar el cumplimiento del Derecho Humano al Agua es la calidad de los recursos hídricos, por ello, una nueva legislación en la materia debe incluir factores que van desde la medición puntual, específica y permanente, hasta la publicación de esta información, con el fin de favorecer la mejor toma de decisiones.
Juan Ignacio Ustarán Cervantes, Director General del Laboratorio ABC, invitado como disertador, señaló que el primer paso para contar con una legislación óptima en materia hídrica es establecer definiciones y parámetros que determinen el concepto de calidad del agua y sus características. Esto debe ser planteado en función de hasta dónde el agua es apta para conservar la salud de la población y del ambiente, así como confiable para su uso.
Otro rubro sería establecer las referencias para determinar la calidad, lo cual puede decretarse tomando como parámetro los usos y las características que requiere cada uno de ellos para utilizarla con resultados óptimos.
El siguiente proceso, dijo, sería establecer metas de calidad de los cuerpos de aguas nacionales, las cuales deberán contribuir al cumplimiento del derecho humano a un ambiente sano. Lo siguiente que se requiere es generar un paquete de normas donde se determinen puntualmente las características de las aguas residuales.
El especialista hizo énfasis en que, una vez que se conoce la calidad de las aguas de cada región, tanto nuevas como residuales, se permitirá adecuar los usos para cada una, reservar más agua para la población y lograr mayor sustentabilidad.
En su momento, Marisa Mazari, Investigadora del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México y también invitada como disertadora, aseveró que la medición y el monitoreo son aspectos indispensables para dar seguimiento a la calidad del agua.
Estas acciones deben basarse en parámetros químicos y microbiológicos acordes a las condiciones actuales de las aguas, debido a que hay nuevos elementos que impactan de manera fundamental a los usuarios y que requieren procesos de saneamiento innovadores.
De manera general, la legislación debe impulsar programas reales de monitoreo de las aguas nacionales, con el fin de conocer sus características de manera frecuente y, a partir de ello, tomar oportunamente las medidas de control o remediación.
Particularmente, hizo énfasis en la necesidad de establecer monitoreos específicos para diversos sectores, de manera tal que se consideren los compuestos particulares eliminados por cada uno en sus aguas residuales. Así, se conocería la realidad actual de las aguas y se podrían tomar, desde el origen, las medidas específicas de remediación para poder impulsar su reúso.
Otro elemento básico en torno a la calidad del agua es la disponibilidad y la automatización de la información generada a partir del monitoreo, lo cual debe concentrarse en un instrumento público y accesible. Así, se permitiría la vigilancia y la toma de decisiones específicas y puntuales.
Como último punto, señaló que es indispensable la existencia de una integración, desde el ámbito normativo, de la Secretaría de Salud y otras dependencias con la del Medio Ambiente y Recursos Naturales, específicamente con la Conagua, con el fin de establecer medidas, en materia hídrica, que contribuyan a conservar la salud pública y del ambiente, tanto a nivel preventivo como de remediación.
Luego de escuchar a los especialistas, la titular de la Conagua adelantó que se duplicarán los esfuerzos para mejorar la disponibilidad de los datos sobre calidad del agua, los cuales son publicados periódicamente en el portal institucional y reiteró el llamado a todos los sectores a adoptar una actitud constructiva encaminada a mejorar la gestión del agua en todos los niveles.
Finalmente, Blanca Jiménez invitó a todos los interesados en el tema del agua a ser parte del foro mediante las redes sociales de la Conagua, donde se transmitirá la siguiente sesión el próximo 6 de noviembre.
Medio Ambiente
La sequía subterránea amenaza al corazón productivo de México
- Más de 114 acuíferos se encuentran sobreexplotados en México, comprometiendo la viabilidad de regiones agrícolas estratégicas.
- El principal riesgo para el campo no es la falta total de agua, sino que extraerla deje de ser económicamente rentable para los productores.
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CIUDAD DE MÉXICO. Durante décadas, los productores mexicanos aprendieron a enfrentar sequías, plagas, volatilidad de mercados y crisis de precios. Sin embargo, especialistas advierten que el desafío más grave para el sector agropecuario ya no se encuentra en la superficie, sino debajo de ella. El agotamiento acelerado de los acuíferos profundos se ha convertido en la principal amenaza para la producción de alimentos en México.
De acuerdo con información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), el país registra actualmente 114 acuíferos oficialmente sobreexplotados, una situación que compromete la viabilidad de amplias regiones agrícolas y ganaderas.
El problema ocurre incluso en zonas donde las presas muestran niveles de recuperación tras las lluvias recientes. Expertos explican que mientras los embalses pueden llenarse en cuestión de meses, los acuíferos requieren décadas o incluso siglos para recuperar los volúmenes extraídos mediante bombeo intensivo.
A nivel mundial, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que la agricultura consume cerca del 70% del agua dulce disponible, convirtiendo al recurso hídrico en uno de los factores más determinantes para la seguridad alimentaria del siglo XXI.
Aguascalientes enfrenta la situación más crítica del país
Aunque suele pasar desapercibido en los análisis nacionales, Aguascalientes presenta el mayor nivel de estrés hídrico proporcional de México.
Actualmente, el 100% de sus acuíferos se encuentran sobreexplotados, mientras que el acuífero del Valle de Aguascalientes registra descensos de hasta dos metros por año.
La situación pone en riesgo cultivos como maíz forrajero, alfalfa, guayaba, vid y diversas hortalizas, además de afectar a la ganadería lechera y porcina.
Los productores han tenido que perforar pozos a profundidades de entre 450 y 600 metros, elevando significativamente los costos energéticos y provocando problemas asociados a la presencia de arsénico y flúor en el agua extraída.
Chihuahua: la crisis alcanza al corazón agrícola del norte
En Chihuahua, la presión hídrica afecta directamente al Distrito de Riego 005 y a importantes zonas productoras de nuez y manzana.
La combinación de presas con bajos niveles de almacenamiento y acuíferos en deterioro ha colocado bajo presión a uno de los sistemas agrícolas más importantes del norte del país.
Entre los cultivos más vulnerables destacan la nuez pecanera, manzana, alfalfa, chile y maíz forrajero, mientras que la ganadería de carne y leche enfrenta crecientes dificultades para garantizar el suministro de agua.
Guanajuato y la disputa por el agua en el Bajío
El Bajío mexicano enfrenta una competencia cada vez más intensa por el recurso hídrico.
Guanajuato concentra aproximadamente el 13% de los acuíferos sobreexplotados del país, mientras que la expansión industrial, urbana y agrícola incrementa la presión sobre los mantos subterráneos.
Brócoli, lechuga, zanahoria, sorgo y maíz forman parte de los cultivos que dependen de un sistema de extracción que actualmente supera ampliamente la capacidad natural de recarga.
Coahuila y el desafío de sostener la cuenca lechera
La Comarca Lagunera continúa siendo uno de los principales polos lecheros de América Latina, pero también uno de los más dependientes del agua subterránea.
La producción de alfalfa, sorgo, algodón y nuez requiere volúmenes significativos de agua, mientras que el abatimiento de los acuíferos ha generado preocupación por el incremento en las concentraciones de arsénico en algunas zonas.
La sostenibilidad de la producción lechera dependerá cada vez más de la tecnificación y del uso eficiente del agua.
Zacatecas enfrenta el desgaste de su principal motor agrícola
La entidad líder en producción nacional de frijol atraviesa uno de los escenarios más complejos de los últimos años.
Los acuíferos de Calera, Chupaderos y Aguanaval presentan balances hídricos deficitarios, mientras que productores de Fresnillo, Villa de Cos y Pinos enfrentan incrementos constantes en los costos de extracción.
Los cultivos de frijol, chile seco, ajo, cebolla y forrajes se encuentran entre los más expuestos a la reducción de disponibilidad hídrica.
El aumento en los recibos eléctricos derivados del bombeo profundo está reduciendo drásticamente la rentabilidad de numerosas unidades de producción.
Sonora y Baja California enfrentan el agua más costosa
En Sonora, la agricultura depende de sistemas altamente tecnificados para sostener cultivos de exportación como trigo, espárrago, nogal y uva de mesa.
Las temperaturas extremas incrementan la demanda hídrica de los cultivos y elevan los costos de producción.
Por su parte, Baja California enfrenta una situación particularmente compleja debido a su dependencia del Río Colorado y de acuíferos costeros amenazados por la intrusión salina.
En algunas regiones del estado se registra el costo más elevado por metro cúbico de agua utilizado en actividades agropecuarias.
Durango: vulnerabilidad total al temporal
En amplias zonas de Durango, la actividad agropecuaria continúa dependiendo directamente de las lluvias.
Las sequías recurrentes reducen la disponibilidad de agua para cultivos como frijol, maíz, avena y forrajes, además de afectar la capacidad de carga de los agostaderos utilizados por la ganadería extensiva.
La falta de infraestructura hidráulica limita las alternativas para enfrentar ciclos prolongados de escasez.
El verdadero riesgo no es quedarse sin agua, sino no poder pagarla
Especialistas en seguridad hídrica advierten que el colapso del sistema agrícola mexicano no ocurrirá necesariamente cuando desaparezca el agua, sino cuando extraerla resulte económicamente inviable.
La principal preocupación se concentra en el periodo comprendido entre 2026 y 2030, cuando el costo energético para bombear agua desde profundidades superiores a los 400 metros podría superar el valor comercial de cultivos básicos como maíz, frijol y forrajes.
Si esta tendencia continúa, miles de productores podrían verse obligados a abandonar actividades agrícolas tradicionales o migrar hacia cultivos con menor demanda hídrica.
El futuro del campo dependerá de la eficiencia hídrica
Para especialistas consultados por Periódico Mi Tierra, la supervivencia de los principales valles agrícolas del país dependerá de una transformación profunda en el manejo del agua.
La tecnificación del riego, la medición digital de extracciones, el combate a los pozos ilegales y la reconversión hacia cultivos más eficientes serán factores determinantes para mantener la producción de alimentos durante las próximas décadas.
La gran batalla del campo mexicano ya no será únicamente contra las sequías, sino contra el agotamiento silencioso de los acuíferos que sostienen la agricultura nacional.
Medio Ambiente
Chapingo impulsa acciones ambientales con ocho colectivos universitarios
- La UACh inauguró la Tercera Semana del Medio Ambiente con actividades enfocadas en sostenibilidad y cambio climático.
- Ocho colectivos universitarios participan en jornadas de reciclaje, reforestación y análisis ambiental.
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TEXCOCO, ESTADO DE MÉXICO.— Ante el creciente impacto de la crisis ambiental y el cambio climático, la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) inauguró la Tercera Semana del Medio Ambiente: “Unidos por la Tierra: conocimiento, cultura e innovación en acción”, un espacio orientado a fortalecer la conciencia ecológica y promover acciones concretas con impacto en comunidades rurales.
La jornada académica y ambiental se realiza en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio), bajo el lema “Actúa #PorElClimaYa”, convocando a estudiantes, docentes y colectivos universitarios a reflexionar sobre los desafíos ambientales actuales y el papel de la universidad en la construcción de soluciones sostenibles.
Juventud universitaria organizada
Ana Aileen Munive Islas, alumna de la División de Ciencias Forestales y presidenta de Chapingo Unidos por el Ambiente (CHAUPEA), destacó que esta iniciativa busca reconocer el impacto que las comunidades universitarias pueden generar dentro y fuera de la institución.
Durante la inauguración, el rector de la UACh, Ángel Garduño García, subrayó que el cuidado ambiental “no es un tema del futuro, sino una responsabilidad inmediata”.
Además, reconoció el crecimiento que ha tenido esta iniciativa desde su primera edición en 2024 y destacó la participación de los ocho colectivos universitarios que hicieron posible el evento:
• CHAUPEA
• Coordinación General de Asociaciones de los Estados (CAE)
• Club de Altruismo
• Brigada de Manejo de Fuego
• CEAGRO
• IAAS Chapingo
• Rama Estudiantil IEEE Chapingo
• Greenpeace Texcoco
El rector afirmó que la capacidad organizativa de la juventud universitaria demuestra que el trabajo colectivo puede generar conciencia y acciones con impacto social y ambiental.
Reciclaje, agua y reforestación
Del 25 al 30 de mayo, la programación contempla actividades como jornadas de reciclaje integral, campañas de recolección de tapitas y colillas, así como dinámicas enfocadas en fomentar prácticas de consumo responsable.
También se realizará la mesa de diálogo “La Odisea del Agua”, dedicada al análisis de la crisis hídrica, la gestión sustentable del agua y los efectos del cambio climático sobre los recursos acuíferos.
Las actividades incluyen además carreras ambientales, jornadas de mantenimiento y reforestación en La Siberia, unidad experimental perteneciente a la División de Ciencias Forestales.
El rector Garduño convocó a toda la comunidad universitaria a participar activamente en las actividades programadas y aprovechar estos espacios para transformar la reflexión ambiental en acciones concretas.
Medio Ambiente
Sargazo se convierte en oportunidad industrial en el Caribe Mexicano
- Buscan transformar el sargazo en bioplásticos, empaques y utensilios
- El proyecto podría generar hasta 3,500 empleos y nuevas cadenas productivas
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CANCÚN, QUINTANA ROO.– El Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables se integró a la iniciativa Caribe Circular para impulsar el aprovechamiento sustentable del sargazo en el Caribe Mexicano, con el objetivo de convertir este problema ambiental en una oportunidad económica.
El proyecto plantea industrializar el sargazo (Sargassum spp.) para producir materiales como platos, utensilios, bioplásticos y empaques, bajo un modelo de economía circular que involucra a sectores hoteleros, restauranteros y empresariales.
Actualmente, el manejo del sargazo genera costos cercanos a 150 millones de dólares, pero con esta estrategia se busca revalorizar hasta 2 millones de toneladas hacia 2028, impulsando nuevas industrias en la región.
Además, se proyecta la generación de hasta 3,500 empleos directos y la integración del 80% de los hoteles en el uso de productos derivados del sargazo, fortaleciendo la corresponsabilidad entre iniciativa privada, gobierno y sociedad.
El IMIPAS aporta investigación científica especializada sobre las características biológicas, ecológicas y oceanográficas del fenómeno, lo que permite diseñar estrategias para mitigar su impacto en ecosistemas, turismo y comunidades costeras.
Como parte de estos esfuerzos, se realizan estudios a bordo del buque de investigación “Dr. Jorge Carranza Fraser”, con apoyo de organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, generando información clave sobre la distribución y potencial del sargazo.
La iniciativa también contempla establecer criterios técnicos para su recolección, procesamiento y uso industrial, garantizando condiciones sanitarias, trazabilidad y cumplimiento normativo.
Con la participación de organismos como la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados y asociaciones hoteleras del Caribe, este modelo busca posicionarse como una de las primeras alianzas internacionales enfocadas en la industrialización del sargazo.
El objetivo es claro: transformar un problema ambiental en una solución productiva, generando bienestar económico y sostenibilidad para las comunidades costeras de México.
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