Agricultura
Evalúan afectaciones a cultivos y unidades productivas por “Lorena”
En Jalisco, existe una cobertura para 525 mil 126 hectáreas, de las que 15 mil 943 son de perennes (plátano, papaya, mango, tamarindo y café) y el resto corresponde a granos.
CIUDAD DE MÉXICO. – La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó que técnicos especializados de la Sader y de los gobiernos de los estados y representantes de las aseguradoras evaluarán las áreas con daños a cultivos, principalmente de frutales, ocasionados por el huracán «Lorena» en Colima y Jalisco, con el fin de iniciar los trámites de activación de los esquemas de aseguramiento y de indemnización a productores afectados.
En un reporte preliminar, la Sader indicó que se han registrado afectaciones por el fenómeno meteorológico en el municipio de Manzanillo, Colima, y en la zona de Marabasco, límites con el estado de Jalisco, impactando a plantaciones de banano y papaya.
Precisó que en Jalisco se reportan afectaciones en cultivos básicos (maíz, trigo y frijol) y a frutales, en los municipios de Cihuatlán, La Huerta (Chamela) y Tomatlán (Punta Perula), daños que están por cuantificarse tan pronto haya condiciones de acceso en la zona.
La Secretaría aseguró que mantiene un permanente monitoreo, auxiliado por el sistema de georreferenciación, a fin de atender con oportunidad los reportes y solicitudes de los productores afectados en estas dos entidades federativas, inicialmente.
El compromiso es que una vez concluidos todos los procesos de las evaluaciones se apliquen los seguros agropecuarios y esquemas de indemnización dirigidos a pequeños productores, así como la asistencia de técnicos especializados para la reactivación de las unidades productivas afectadas por este fenómeno climatológico.
Para atender las afectaciones en el sector agropecuario, los gobiernos estatales cuentan con las coberturas de aseguramiento, por lo que deberán iniciar los procedimientos para activar los seguros agrícolas y apoyar a los productores para generar condiciones que lleven a una pronta recuperación.
En el estado de Colima se cuenta con una cobertura de aseguramiento para 93 mil hectáreas, de las cuales 63 mil 403 son de cultivos perennes: plátano, papaya, tamarindo, café, piña, caña, aguacate y zarzamora; el restante, cubre la siembra de granos básicos.
En Jalisco hay cobertura de aseguramiento de 525 mil 126 hectáreas, correspondiéndole 15 mil 943 a perennes (plátano, papaya, mango, tamarindo y café) y el resto a cultivos de granos.
Tras la entrada del huracán, en Jalisco, los mayores impactos se registraron en las poblaciones de Chamela, La Huerta, Tomatlán, Melaque y La Manzanilla, en donde se reportó el desborde de los ríos Chamela, El Rebalse, Cuixmala y Marabasco, así como Pala y Aquiles Serdán, en Puerto Vallarta, ubicaciones en donde se advierten menores daños a sembradíos (mango, papaya y plátano) y diversos solares, sin incidir en áreas habitacionales, de acuerdo con informes preliminares de Protección Civil del estado y los municipios referidos.
En Colima, en el sector agrícola se reportaron afectaciones en mil 600 hectáreas, principalmente de plátano en el municipio de Manzanillo. Además, en Marabasco, área limítrofe entre Colima y Jalisco.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural se mantiene alerta ante los efectos en el sector por el paso del fenómeno meteorológico en los estados del noroeste del territorio nacional.
Agricultura
La papaya mexicana ya conquista mercados internacionales.
- México produce más de un millón de toneladas de papaya al año y se mantiene como potencia exportadora.
- El siguiente salto dependerá de fortalecer cadena de frío, calidad, inocuidad y apertura de nuevos mercados.
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CIUDAD DE MÉXICO.- México se ha consolidado como uno de los grandes jugadores mundiales en la producción y exportación de papaya, una fruta tropical que ya forma parte no solo de la mesa nacional, sino también de supermercados, centrales de abasto, tiendas latinas, restaurantes y cadenas de distribución en Estados Unidos.
Aunque India encabeza la producción mundial, el campo mexicano cuenta con una ventaja estratégica: cercanía con Estados Unidos, producción tropical durante buena parte del año, experiencia comercial y una fruta reconocida en el mercado internacional.
A nivel global, la producción de papaya ronda los 14.6 millones de toneladas anuales. India domina con más de una tercera parte del volumen, seguida por países como República Dominicana, Brasil, Indonesia y México. En ese mapa, México no es el mayor productor, pero sí uno de los países con mayor peso comercial por su capacidad de colocar fruta fresca en el mercado estadounidense.
Estados productores y variedades
La producción mexicana supera el millón de toneladas anuales y se concentra principalmente en zonas tropicales y subtropicales. Los estados más importantes son Oaxaca, Colima, Veracruz, Chiapas, Michoacán y Guerrero, aunque también hay producción en Tabasco, Campeche, Yucatán, Nayarit, Jalisco y Quintana Roo.
Oaxaca y Colima se han mantenido entre los polos más fuertes por volumen, mientras que Veracruz y Chiapas cuentan con condiciones climáticas favorables y tradición productiva. En el occidente y sur del país, la papaya se ha convertido en una alternativa rentable para productores que buscan cultivos de mayor valor.
La variedad más conocida en México es la Maradol, de fruto grande, pulpa rojiza o anaranjada y buena aceptación comercial. También se manejan materiales tipo Solo o Hawaiana, de menor tamaño; híbridos como Tainung y Red Lady; y otros materiales orientados a uniformidad, firmeza, vida de anaquel y resistencia al manejo poscosecha.
Para el mercado estadounidense, la fruta grande de pulpa roja ha tenido buena aceptación, especialmente entre consumidores latinos. Sin embargo, también crecen nichos para fruta más pequeña, presentaciones listas para consumo, papaya cortada, pulpas, jugos, deshidratados y productos funcionales.
Cadena de frío, el gran reto
El comercio exterior de la papaya mexicana sigue altamente concentrado en Estados Unidos, país que recibe casi toda la fruta fresca que México envía al extranjero. Esta dependencia tiene ventajas logísticas, pero también riesgos ante cambios en inspecciones, inocuidad, costos de transporte, tipo de cambio, frontera o consumo.
Por eso, el futuro del sector no estará únicamente en sembrar más superficie, sino en fortalecer la cadena de frío. La papaya es una fruta altamente perecedera y sensible al mal manejo. Si se corta en el punto incorrecto, se golpea, se sobrecalienta o viaja sin condiciones adecuadas, pierde firmeza, vida comercial y valor.
Una cadena de frío eficiente permite conservar calidad, reducir mermas, ampliar distancias comerciales y abrir mercados más exigentes, como Canadá, Europa, Medio Oriente o Asia, donde los precios pueden ser atractivos, pero las exigencias de calidad, trazabilidad y logística son mayores.
Producir más, pero también mejor
La papaya mexicana ya tiene mercado. Lo que necesita ahora es mayor profesionalización en empaque, clasificación, inocuidad, certificaciones, manejo poscosecha, presentación comercial y diversificación de destinos.
También debe atender sus riesgos fitosanitarios. Enfermedades como el virus de la mancha anular de la papaya, antracnosis, pudriciones, ácaros y moscas de la fruta pueden reducir rendimiento y cerrar puertas comerciales si no se manejan con disciplina técnica.
Para los productores, la recomendación es clara: elegir variedades con mercado, sembrar en suelos bien drenados, evitar encharcamientos, utilizar planta sana, monitorear plagas, cuidar la nutrición, cortar con madurez adecuada y proteger la fruta desde campo hasta empaque.
La papaya puede ser una fruta de gran valor para el campo mexicano, pero no admite improvisación. El productor que quiera entrar a exportación debe pensar como empresario agroalimentario: calidad uniforme, volumen programado, inocuidad comprobable y logística confiable.
México tiene tierra, clima, experiencia y cercanía con el principal comprador mundial. Si fortalece la cadena de frío y abre nuevos mercados, la papaya puede pasar de ser una fruta tropical de temporada a una cadena agroexportadora mucho más fuerte.
La papaya mexicana ya llegó al mundo; ahora el reto es llegar mejor, más lejos y con mayor valor para el productor.
Agricultura
Fendt 900 Vario cumple 30 años como referente de potencia agrícola
- La serie nació en 1995 con el Fendt Favorit 926 Vario, de 260 caballos de fuerza.
- Hoy se mantiene como referente en tractores de alta potencia, transmisión continua y agricultura de precisión.
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CIUDAD DE MÉXICO.- El Fendt 900 Vario vuelve a estar en la conversación internacional de maquinaria agrícola al cumplirse tres décadas de una de las series más emblemáticas de la marca alemana, perteneciente al grupo AGCO.
La historia del 900 Vario comenzó en 1995, cuando Fendt presentó en Agritechnica el Favorit 926 Vario, equipado con transmisión continua, una tecnología que permitió trabajar sin saltos de marcha, con mejor entrega de potencia y mayor comodidad para el operador.
Tres décadas después, la gama actual está integrada por los modelos 930, 933, 936, 939 y 942 Vario, con potencias aproximadas de 296 a 415 caballos. El Fendt 942 Vario, el más potente de la familia, superó la barrera de los 400 caballos y fue reconocido como Tractor of the Year 2020.
Potencia, eficiencia y conectividad
Entre sus principales tecnologías destacan el concepto Fendt iD, que permite trabajar a bajas revoluciones con alto torque; la transmisión VarioDrive, que distribuye la fuerza entre ejes para mejorar tracción; y VarioGrip, sistema que regula la presión de las llantas para reducir compactación y mejorar eficiencia en campo o carretera.
La serie también incorpora soluciones digitales para documentar labores, administrar datos, conectar implementos y mejorar la gestión de operaciones agrícolas.
Para México, este tipo de maquinaria muestra hacia dónde avanza la mecanización: mayor precisión, menor consumo relativo de combustible, menos compactación y mejor aprovechamiento de la tecnología.
Aunque se trata de un segmento premium, puede tener sentido en regiones de agricultura empresarial, contratistas agrícolas y productores con grandes superficies o alta demanda de labores mecanizadas.
A 30 años de su origen, el Fendt 900 Vario resume la evolución del tractor moderno: más potencia, pero también más control, eficiencia y datos para tomar mejores decisiones en el campo.
Agricultura
Riego por goteo: la diferencia entre ahorrar agua o perder cosecha
- Rivulis capacitó a usuarios de la Comisión de Usuarios Mocupe sobre operación y mantenimiento de cintas de riego.
- El objetivo es evitar obstrucciones, mejorar la uniformidad del riego, alargar la vida útil del sistema y proteger la cosecha.
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CIUDAD DE MÉXICO.- En el campo moderno, instalar riego por goteo ya no es suficiente. La verdadera eficiencia comienza después: cuando el productor aprende a operar, revisar, limpiar y mantener correctamente cada cinta, filtro, válvula y línea de conducción.
Con ese enfoque, Rivulis realizó una jornada de capacitación con usuarios de la Comisión de Usuarios Mocupe, donde se revisaron prácticas clave para la operación y mantenimiento de cintas de riego.
La actividad contó con el acompañamiento de RANSAC Sistema de Riego Tecnificado, distribuidor autorizado de Rivulis en la zona, así como con el apoyo del Ing. Anthony Delgado en la organización y la participación técnica del Ing. Oscar Ortiz, Sales Dealer North Perú de Rivulis.
La capacitación tuvo un mensaje central: un sistema de riego por goteo mal operado puede perder uniformidad, taparse, desperdiciar agua, aplicar fertilizante de manera desigual y reducir el rendimiento del cultivo.
Por el contrario, un sistema bien mantenido permite entregar agua y nutrientes directamente a la zona radicular, con mayor precisión y menor pérdida.
Mantenimiento, la clave para que el sistema funcione
Durante la sesión se abordaron temas como presión de operación, limpieza de filtros, lavado de líneas, prevención de obstrucciones, revisión de emisores, manejo de fertirriego y monitoreo de uniformidad.
Estos puntos son determinantes porque las cintas de riego trabajan con emisores pequeños. Cualquier partícula de arena, limo, arcilla, algas, materia orgánica o precipitado químico puede afectar el flujo de agua.
Uno de los aspectos técnicos más importantes es el lavado o flushing del sistema. No se trata solo de abrir las puntas de las cintas y dejar salir agua unos segundos. Para que el lavado funcione, el agua debe correr con velocidad suficiente para arrastrar sedimentos.
Si la velocidad es baja, la suciedad se mueve, pero no sale; se queda dentro de las tuberías y termina formando tapones.
Por eso, en sistemas bien operados se recomienda lavar en orden: primero líneas principales, después subprincipales y finalmente laterales o cintas de riego.
También se debe revisar el agua que sale. Al inicio puede salir sucia, luego clara, después nuevamente arrastrar sedimento y finalmente salir limpia. Detener el proceso en la primera agua clara puede dejar residuos dentro del sistema.
Filtros, presión y fertirriego responsable
La filtración es otro punto crítico. Los filtros son la primera defensa para impedir que contaminantes entren a la red de riego.
Dependiendo de la fuente de agua, pueden requerirse filtros de malla, disco, arena, hidrociclones o combinaciones de filtración. No es lo mismo regar con agua de pozo, canal, reservorio, río o agua con alta carga orgánica.
En el caso de agua con arena, el sistema puede necesitar separadores o hidrociclones antes de la filtración principal. Si el agua contiene materia orgánica, algas o sedimentos finos, el productor debe vigilar con mayor frecuencia la limpieza de filtros y el diferencial de presión.
Una caída anormal de presión o una diferencia elevada entre entrada y salida del filtro es una señal de alerta.
El mantenimiento también incluye revisar fugas, conexiones, válvulas de aire, reguladores de presión y uniformidad en los surcos.
Una cinta dañada no solo pierde agua: genera zonas con exceso de humedad, favorece enfermedades y deja otras plantas sin riego suficiente. En cultivos de alta inversión, esa desigualdad se traduce en calibres irregulares, menor calidad y pérdida comercial.
La capacitación también subrayó la importancia del fertirriego responsable. Cuando los fertilizantes se inyectan por el sistema, deben ser solubles, compatibles y aplicarse con control de dosis, pH y limpieza posterior.
De lo contrario, pueden formarse precipitados que tapan emisores y reducen la vida útil de las cintas.
¿Qué debe revisar el productor?

Para que una cinta de riego funcione bien, el productor debe revisar que el agua salga de manera uniforme por todos los goteros. Si uno se tapa, esa planta recibe menos agua; si se tapan muchos, el cultivo puede crecer disparejo, enfermarse o perder rendimiento.
También es clave limpiar los filtros, que funcionan como un colador contra arena, tierra fina, algas o basura. Si el filtro se satura, deja de proteger el sistema.
El lavado de líneas debe hacerse con suficiente fuerza para arrastrar sedimentos, no solo dejando correr un poco de agua. Rivulis recomienda lavar primero líneas principales, después subprincipales y finalmente cintas de riego.
La presión también debe vigilarse con manómetros: si es baja, el agua no llega al final; si es alta, puede dañar la cinta. En el fertirriego, los fertilizantes deben estar bien disueltos y ser compatibles para evitar residuos que tapen los goteros.
Reglas básicas para cuidar la cinta de riego
Para alargar la vida útil del sistema, los productores deben mantener una rutina básica de revisión. Entre las principales recomendaciones están:
- Lavar líneas principales, subprincipales y cintas en ese orden
- Revisar filtros antes, durante y después del riego
- Medir la presión al inicio, mitad y final de la parcela
- Reparar fugas de inmediato
- Usar fertilizantes solubles y compatibles
- Lavar con agua limpia después del fertirriego
- Revisar plantas débiles o zonas secas, y capacitar al personal que opera válvulas, filtros y fertilización.
Estas prácticas pueden parecer sencillas, pero en campo marcan la diferencia entre un sistema eficiente y una red de riego con pérdidas, taponamientos y baja uniformidad.
Capacitación para proteger la inversión
Para los productores, el beneficio de este tipo de jornadas va más allá de aprender una rutina técnica. Significa proteger su inversión.
Cada hectárea instalada con riego tecnificado implica gasto en cintas, mangueras, filtros, válvulas, conectores, mano de obra y diseño hidráulico. Si el sistema falla por falta de mantenimiento, el productor pierde agua, fertilizante, tiempo y rendimiento.
Rivulis ha insistido en que la capacitación es fundamental para que los agricultores aprovechen al máximo sus sistemas de riego. La tecnología por sí sola no resuelve el problema del agua: necesita productores capacitados, distribuidores cercanos, asesoría técnica y disciplina diaria en campo.
En tiempos de sequía, aumento de costos y presión por producir más con menos recursos, el riego tecnificado se convierte en una herramienta estratégica para la agricultura. Pero su éxito no está únicamente en comprar la cinta, sino en saber usarla.
El campo necesita agua, sí. Pero también necesita conocimiento. Y en el riego por goteo, una buena capacitación puede ser la diferencia entre una cinta tapada y una cosecha uniforme.
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