Agricultura
En Chiapas busca erradicar mosca del Mediterráneo
CIUDAD DE MÉXICO. – La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural activó el Dispositivo Nacional de Emergencia de Sanidad Vegetal (DNE), con la finalidad de erradicar un brote de mosca del Mediterráneo Ceratitis capitata (Wiedemann) que se presentó en el territorio de Chiapas, y evitar su diseminación a otras entidades del país.
Con el acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), la dependencia federal intensifica acciones fitosanitarias de emergencia, con el objetivo de que México mantenga el estatus de país libre de esta plaga que afecta el cultivo, movilización y comercialización de más de 250 especies hortofrutícolas.
A partir de la publicación del dispositivo, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) fortalece las acciones obligatorias de control y erradicación de las entradas transitorias de la plaga en un área radial de 7.2 kilómetros alrededor del brote.
En la erradicación de la plaga, el Senasica aplica métodos de control químico, mecánico y biológico, mediante la aspersión de cebos selectivos en forma terrestre y aérea; recolección y destrucción de los frutos en el área cuarentenada y liberación de moscas estériles en forma aérea hasta lograr la erradicación de la plaga.
Para combatir a la mosca, a través de aspersiones terrestres y aéreas, el Senasica utiliza spinosad, producto autorizado para la producción de alimentos orgánicos y es amigable con el medio ambiente y la salud humana y de los animales.
Control de la movilización de productos vegetales
De igual manera, activa el control de movilización de productos vegetales hospedantes de la mosca que sean originarios, empacados, almacenados o que transiten por el área cuarentenada que consta de 35 municipios, en un sector de 7.2 kilómetros.
Los municipios regulados por la presencia de la plaga son: Amatenango de la Frontera, Ángel Albino Corzo, Bejucal de Ocampo, Bella Vista, Benemérito de Las Américas, Cacahoatán, Capitán Luis Ángel Vidal, Chicomuselo, Comitán de Domínguez, El Porvenir, Escuintla, Frontera Comalapa, Huehuetán, Huixtla, La Concordia y La Grandeza.
También, La Independencia, La Trinitaria, Las Margaritas, Las Rosas, Mapastepec, Maravilla Tenejapa, Marqués de Comillas, Mazapa de Madero, Montecristo de Guerrero, Motozintla, Ocosingo, Siltepec, Socoltenango, Tapachula, Tuzantán, Tzimol, Unión Juárez, Venustiano Carranza y Villa Comaltitlán.
Con el propósito de prevenir la dispersión de la mosca del Mediterráneo no pueden salir del área cuarentenada los siguientes frutos: manzana, chabacano, cereza, dátil, berenjena, higo, uva, toronja, lima, mango, naranja, aceituna, papaya, durazno, chile, persimón, ciruela, granada, tomate, tuna, pera, nectarina, pepino, café cereza, guayaba, chirimoya, mandarina, naranja agria, pomelo, calamondin, cidra, litchi, manzana rosa, kaki, níspero, macadamia, anonas colorada y blanca, caimito, membrillo, tejocote, zapote, carambola, kiwi, melón, aguacate, frambuesa, zapote blanco o matasano, chicozapote, limón mandarina y almendra, entre otros.
La dependencia de Agricultura, en coadyuvancia con los Organismos Auxiliares de Sanidad Vegetal y el Gobierno de Chiapas, instaló 13 Puntos de Verificación Interna (PVI) para el confinamiento de la plaga: Las Rosas, Quija, La Trinitaria, Huixtla, Pujilitic, Revolución Mexicana, Paraíso, Cinco Cerros, Malpasito, Nachig, Chactoj, Catazajá y Puerto Cate.
El acuerdo indica que durante la emergencia la Secretaría de Agricultura, a través del Senasica, puede establecer los puntos que considere necesarios en los sitios carreteros de acceso al área en cuarentena.
En los PVI se verifica que todos los embarques comerciales de frutos estén acompañados del Certificado Fitosanitario de Movilización Nacional, Certificado Fitosanitario para la Importación o Certificado Fitosanitario Internacional para la exportación, según corresponda, con la finalidad de garantizar que están libres de la plaga.
Los embarques de frutos regulados en el acuerdo, deben movilizarse en transportes cerrados o enlonados. Los oficiales tienen la facultad de muestrear, retornar y destruir los frutos regulados, cuando representen riesgos fitosanitarios asociados a la mosca del Mediterráneo.
Asimismo, se inspeccionan los transportes públicos de pasajeros y de carga; así como los vehículos particulares, para verificar que no transporten frutos susceptibles a estar afectados por la plaga.
Los bolsos, paquetes y morrales que lleven consigo todas las personas que ingresen a México por Chiapas serán inspeccionados y, en caso de que los oficiales del Senasica encuentren frutos hospedantes de la mosca del Mediterráneo, serán retenidos y destruidos.
Agricultura instrumenta el DNE cuando se detecta la presencia de plagas exóticas de importancia cuarentenaria que ponen en riesgo una o varias especies vegetales, en sitios focalizados del territorio nacional.
La mosca del Mediterráneo es una de las plagas no nativas de más alto poder destructivo de la hortofruticultura.
México es considerado país libre desde hace más de 30 años, estatus ratificado el 6 de septiembre de 2018, por lo cual, el Senasica opera el trampeo preventivo contra moscas exóticas de la fruta en el marco del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica Fitosanitaria, en apego a los estándares establecidos a nivel internacional.
La emisión de la declaratoria y mantenimiento de la zona libre impacta positivamente a los agricultores del país, que cultivan en más de 1.9 millones de hectáreas los principales productos hortofrutícolas hospedantes de la plaga, como aguacate, café, calabacita, chile verde, durazno, guayaba, mango, manzana, melón, naranja, papaya, pepino, tomate rojo y uva, con una producción anual de 21 millones de toneladas y un valor comercial estimado en 128 mil 680 millones de pesos.
Agricultura
Fendt 900 Vario cumple 30 años como referente de potencia agrícola
- La serie nació en 1995 con el Fendt Favorit 926 Vario, de 260 caballos de fuerza.
- Hoy se mantiene como referente en tractores de alta potencia, transmisión continua y agricultura de precisión.
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CIUDAD DE MÉXICO.- El Fendt 900 Vario vuelve a estar en la conversación internacional de maquinaria agrícola al cumplirse tres décadas de una de las series más emblemáticas de la marca alemana, perteneciente al grupo AGCO.
La historia del 900 Vario comenzó en 1995, cuando Fendt presentó en Agritechnica el Favorit 926 Vario, equipado con transmisión continua, una tecnología que permitió trabajar sin saltos de marcha, con mejor entrega de potencia y mayor comodidad para el operador.
Tres décadas después, la gama actual está integrada por los modelos 930, 933, 936, 939 y 942 Vario, con potencias aproximadas de 296 a 415 caballos. El Fendt 942 Vario, el más potente de la familia, superó la barrera de los 400 caballos y fue reconocido como Tractor of the Year 2020.
Potencia, eficiencia y conectividad
Entre sus principales tecnologías destacan el concepto Fendt iD, que permite trabajar a bajas revoluciones con alto torque; la transmisión VarioDrive, que distribuye la fuerza entre ejes para mejorar tracción; y VarioGrip, sistema que regula la presión de las llantas para reducir compactación y mejorar eficiencia en campo o carretera.
La serie también incorpora soluciones digitales para documentar labores, administrar datos, conectar implementos y mejorar la gestión de operaciones agrícolas.
Para México, este tipo de maquinaria muestra hacia dónde avanza la mecanización: mayor precisión, menor consumo relativo de combustible, menos compactación y mejor aprovechamiento de la tecnología.
Aunque se trata de un segmento premium, puede tener sentido en regiones de agricultura empresarial, contratistas agrícolas y productores con grandes superficies o alta demanda de labores mecanizadas.
A 30 años de su origen, el Fendt 900 Vario resume la evolución del tractor moderno: más potencia, pero también más control, eficiencia y datos para tomar mejores decisiones en el campo.
Agricultura
Riego por goteo: la diferencia entre ahorrar agua o perder cosecha
- Rivulis capacitó a usuarios de la Comisión de Usuarios Mocupe sobre operación y mantenimiento de cintas de riego.
- El objetivo es evitar obstrucciones, mejorar la uniformidad del riego, alargar la vida útil del sistema y proteger la cosecha.
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CIUDAD DE MÉXICO.- En el campo moderno, instalar riego por goteo ya no es suficiente. La verdadera eficiencia comienza después: cuando el productor aprende a operar, revisar, limpiar y mantener correctamente cada cinta, filtro, válvula y línea de conducción.
Con ese enfoque, Rivulis realizó una jornada de capacitación con usuarios de la Comisión de Usuarios Mocupe, donde se revisaron prácticas clave para la operación y mantenimiento de cintas de riego.
La actividad contó con el acompañamiento de RANSAC Sistema de Riego Tecnificado, distribuidor autorizado de Rivulis en la zona, así como con el apoyo del Ing. Anthony Delgado en la organización y la participación técnica del Ing. Oscar Ortiz, Sales Dealer North Perú de Rivulis.
La capacitación tuvo un mensaje central: un sistema de riego por goteo mal operado puede perder uniformidad, taparse, desperdiciar agua, aplicar fertilizante de manera desigual y reducir el rendimiento del cultivo.
Por el contrario, un sistema bien mantenido permite entregar agua y nutrientes directamente a la zona radicular, con mayor precisión y menor pérdida.
Mantenimiento, la clave para que el sistema funcione
Durante la sesión se abordaron temas como presión de operación, limpieza de filtros, lavado de líneas, prevención de obstrucciones, revisión de emisores, manejo de fertirriego y monitoreo de uniformidad.
Estos puntos son determinantes porque las cintas de riego trabajan con emisores pequeños. Cualquier partícula de arena, limo, arcilla, algas, materia orgánica o precipitado químico puede afectar el flujo de agua.
Uno de los aspectos técnicos más importantes es el lavado o flushing del sistema. No se trata solo de abrir las puntas de las cintas y dejar salir agua unos segundos. Para que el lavado funcione, el agua debe correr con velocidad suficiente para arrastrar sedimentos.
Si la velocidad es baja, la suciedad se mueve, pero no sale; se queda dentro de las tuberías y termina formando tapones.
Por eso, en sistemas bien operados se recomienda lavar en orden: primero líneas principales, después subprincipales y finalmente laterales o cintas de riego.
También se debe revisar el agua que sale. Al inicio puede salir sucia, luego clara, después nuevamente arrastrar sedimento y finalmente salir limpia. Detener el proceso en la primera agua clara puede dejar residuos dentro del sistema.
Filtros, presión y fertirriego responsable
La filtración es otro punto crítico. Los filtros son la primera defensa para impedir que contaminantes entren a la red de riego.
Dependiendo de la fuente de agua, pueden requerirse filtros de malla, disco, arena, hidrociclones o combinaciones de filtración. No es lo mismo regar con agua de pozo, canal, reservorio, río o agua con alta carga orgánica.
En el caso de agua con arena, el sistema puede necesitar separadores o hidrociclones antes de la filtración principal. Si el agua contiene materia orgánica, algas o sedimentos finos, el productor debe vigilar con mayor frecuencia la limpieza de filtros y el diferencial de presión.
Una caída anormal de presión o una diferencia elevada entre entrada y salida del filtro es una señal de alerta.
El mantenimiento también incluye revisar fugas, conexiones, válvulas de aire, reguladores de presión y uniformidad en los surcos.
Una cinta dañada no solo pierde agua: genera zonas con exceso de humedad, favorece enfermedades y deja otras plantas sin riego suficiente. En cultivos de alta inversión, esa desigualdad se traduce en calibres irregulares, menor calidad y pérdida comercial.
La capacitación también subrayó la importancia del fertirriego responsable. Cuando los fertilizantes se inyectan por el sistema, deben ser solubles, compatibles y aplicarse con control de dosis, pH y limpieza posterior.
De lo contrario, pueden formarse precipitados que tapan emisores y reducen la vida útil de las cintas.
¿Qué debe revisar el productor?
Para que una cinta de riego funcione bien, el productor debe revisar que el agua salga de manera uniforme por todos los goteros. Si uno se tapa, esa planta recibe menos agua; si se tapan muchos, el cultivo puede crecer disparejo, enfermarse o perder rendimiento.
También es clave limpiar los filtros, que funcionan como un colador contra arena, tierra fina, algas o basura. Si el filtro se satura, deja de proteger el sistema.
El lavado de líneas debe hacerse con suficiente fuerza para arrastrar sedimentos, no solo dejando correr un poco de agua. Rivulis recomienda lavar primero líneas principales, después subprincipales y finalmente cintas de riego.
La presión también debe vigilarse con manómetros: si es baja, el agua no llega al final; si es alta, puede dañar la cinta. En el fertirriego, los fertilizantes deben estar bien disueltos y ser compatibles para evitar residuos que tapen los goteros.
Reglas básicas para cuidar la cinta de riego
Para alargar la vida útil del sistema, los productores deben mantener una rutina básica de revisión. Entre las principales recomendaciones están:
- Lavar líneas principales, subprincipales y cintas en ese orden
- Revisar filtros antes, durante y después del riego
- Medir la presión al inicio, mitad y final de la parcela
- Reparar fugas de inmediato
- Usar fertilizantes solubles y compatibles
- Lavar con agua limpia después del fertirriego
- Revisar plantas débiles o zonas secas, y capacitar al personal que opera válvulas, filtros y fertilización.
Estas prácticas pueden parecer sencillas, pero en campo marcan la diferencia entre un sistema eficiente y una red de riego con pérdidas, taponamientos y baja uniformidad.
Capacitación para proteger la inversión
Para los productores, el beneficio de este tipo de jornadas va más allá de aprender una rutina técnica. Significa proteger su inversión.
Cada hectárea instalada con riego tecnificado implica gasto en cintas, mangueras, filtros, válvulas, conectores, mano de obra y diseño hidráulico. Si el sistema falla por falta de mantenimiento, el productor pierde agua, fertilizante, tiempo y rendimiento.
Rivulis ha insistido en que la capacitación es fundamental para que los agricultores aprovechen al máximo sus sistemas de riego. La tecnología por sí sola no resuelve el problema del agua: necesita productores capacitados, distribuidores cercanos, asesoría técnica y disciplina diaria en campo.
En tiempos de sequía, aumento de costos y presión por producir más con menos recursos, el riego tecnificado se convierte en una herramienta estratégica para la agricultura. Pero su éxito no está únicamente en comprar la cinta, sino en saber usarla.
El campo necesita agua, sí. Pero también necesita conocimiento. Y en el riego por goteo, una buena capacitación puede ser la diferencia entre una cinta tapada y una cosecha uniforme.
Agricultura
Inflación baja, pero la comida aún pesa
- El aguacate registró un incremento mensual de 24.53 por ciento, uno de los aumentos más visibles en la despensa.
- Papa, naranja y cebolla también subieron, pese a que la inflación general bajó durante junio.
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CIUDAD DE MÉXICO. Aunque la inflación general en México dio una señal de alivio durante junio de 2026, varios alimentos básicos continuaron registrando aumentos que se sienten directamente en la mesa de las familias.
De acuerdo con el INEGI, el Índice Nacional de Precios al Consumidor bajó 0.27 por ciento respecto al mes anterior, mientras que la inflación anual se ubicó en 3.37 por ciento, una cifra menor a la registrada en meses previos.
Sin embargo, para muchas familias el dato macroeconómico no siempre coincide con lo que ocurre al momento de pagar la despensa. Mientras algunos productos bajaron de precio, otros alimentos de consumo cotidiano siguieron aumentando y presionaron el gasto familiar.
El caso más visible fue el aguacate, que registró un incremento mensual de 24.53 por ciento. Para un producto presente en tacos, tortas, comidas caseras, fondas y restaurantes, un aumento de este tamaño se nota de inmediato.
También subieron la papa y otros tubérculos, con un alza mensual de 9.32 por ciento; la naranja, con 9.55 por ciento; y la cebolla, con 6.87 por ciento. Aunque no todos los productos aumentaron al mismo ritmo, el golpe se concentra en alimentos que muchas familias compran cada semana.
No toda la despensa bajó
La paradoja es clara: mientras el INEGI reportó una baja mensual en alimentos y bebidas no alcohólicas, dentro de esa misma canasta hubo productos que sí se encarecieron.
Es decir, el promedio bajó porque algunos precios cayeron con fuerza, como el jitomate, el huevo y algunos chiles, pero eso no significa que toda la despensa esté más barata.
Para los hogares de menores ingresos, estos movimientos son especialmente importantes. Una familia puede sustituir algunos productos, comprar menos cantidad o buscar mejores precios en distintos puntos de venta, pero no puede dejar de comer.
Por eso, la inflación alimentaria se vive de manera distinta a otros aumentos: se siente todos los días, en cada comida.
También sube la comida preparada
El aumento no se quedó únicamente en los productos frescos. También se registraron incrementos en los servicios de comida preparada.
Las loncherías, fondas, torterías y taquerías subieron 0.38 por ciento mensual, mientras que restaurantes y similares aumentaron 0.36 por ciento.
Aunque estos ajustes parecen pequeños, reflejan la presión que enfrentan los negocios por el costo de insumos, renta, energía, transporte y mano de obra.
A nivel nacional, el INEGI también reportó que la Canasta de Consumo Mínimo tuvo una baja mensual de 0.66 por ciento y un incremento anual de 3.04 por ciento. Este indicador da seguimiento a 170 bienes y servicios relacionados con las canastas alimentarias y no alimentarias definidas por el Coneval.
El dato de Coneval sobre la canasta alimentaria permite ver otra parte del problema: el costo de los alimentos básicos aumentó 3.1 por ciento anual en zonas rurales y 4.6 por ciento en zonas urbanas.
Esto confirma que, aunque la inflación general se está moderando, la comida sigue siendo una de las principales preocupaciones para millones de hogares.
Del campo a la mesa, el reto sigue
El comportamiento de precios deja una lección para el sector primario. Cuando el consumidor paga más por ciertos alimentos, no necesariamente significa que el productor esté ganando más.
Entre el campo y la mesa intervienen transporte, intermediarios, mermas, empaque, refrigeración, energía, renta de locales y márgenes comerciales, factores que pueden modificar el precio final que pagan las familias.
Por eso, el verdadero reto no está solo en contener precios al consumidor, sino en construir cadenas más justas, eficientes y transparentes, donde el productor reciba un pago digno y las familias puedan acceder a alimentos básicos sin que la despensa se convierta en una carga cada vez más pesada.
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