Agricultura
Riego por goteo, aliado climático del campo
- Ahorra agua y energía, y mejora la productividad agrícola.
- Disminuye erosión, escurrimientos y contaminación de cuerpos de agua.
- Se perfila como una solución climática disponible hoy para el sector agrícola.
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Desde la reducción de emisiones de óxido nitroso (N₂O) —uno de los gases más potentes generados en los suelos agrícolas— hasta la disminución del escurrimiento, la erosión y el consumo energético, las prácticas de riego con enfoque climático permiten producir de manera más sostenible. Además, sustituir sistemas impulsados por diésel por equipos de goteo genera ahorros energéticos importantes frente a métodos de alta presión como pivotes centrales o enrolladores.
La empresa Rivulis, pionera en microirrigación, destaca estos beneficios ambientales como parte de su compromiso con una agricultura sostenible.
“Estamos viendo cómo la tecnología de riego desempeña un papel crucial en la acción climática del sector agrícola”, señaló Eran Ossmy, presidente de Rivulis. “Los sistemas de goteo no solo conservan agua, sino que reducen significativamente las emisiones de óxido nitroso y el escurrimiento de nutrientes, generando múltiples beneficios ambientales a partir de una sola inversión”.
La evidencia científica respalda estos señalamientos. Un metaanálisis global publicado en 2021 en Global Change Biology reveló que los cultivos con riego por goteo emitieron 32 por ciento menos N₂O que el riego por surcos y 46 por ciento menos que el riego por aspersión, bajo condiciones equivalentes de fertilización. Esto es especialmente relevante si se considera que el óxido nitroso es casi 300 veces más potente que el CO₂ en su efecto de calentamiento global.
El mecanismo es claro: el exceso de riego y los suelos saturados favorecen la generación de N₂O, sobre todo cuando se aplican fertilizantes nitrogenados. El riego por goteo evita la saturación del suelo, al suministrar agua en dosis controladas directamente en la zona radicular, manteniendo un ambiente más oxigenado y reduciendo los picos de emisiones posteriores a riegos excesivos.
Un estudio realizado en California en 2022 (Agriculture, Ecosystems and Environment) confirmó este efecto. En ensayos con sorgo sudanés, los campos con goteo subterráneo registraron 59 por ciento menos emisiones de N₂O por unidad de rendimiento que aquellos con riego por inundación, además de incrementar 6 por ciento la productividad y ahorrar hasta 49 por ciento de agua. Resultados similares se observaron en alfalfa, con 38 por ciento menos emisiones y 7 por ciento más rendimiento.
“Es poco común lograr un beneficio climático tan claro que además incremente la eficiencia”, añadió Ossmy. “El riego por goteo permite obtener el mismo cultivo con emisiones mucho menores. En términos de sostenibilidad e incluso de créditos de carbono, esto es muy relevante”.
Más allá de los gases de efecto invernadero, el riego por goteo reduce la contaminación del agua, al minimizar el escurrimiento y la filtración de nitratos o agroquímicos hacia ríos y mantos freáticos. Esto ayuda a prevenir fenómenos como floraciones de algas y zonas muertas en cuerpos de agua.
También contribuye a la conservación del suelo. A diferencia del riego por inundación, que puede causar erosión y salinización, el goteo aplica volúmenes que el suelo absorbe fácilmente, eliminando prácticamente el riesgo de erosión y reduciendo la acumulación de sales en la zona radicular. En regiones áridas de Australia e Israel, agricultores han logrado recuperar suelos salinizados mediante la adopción de estos sistemas.
El beneficio climático incluye además ahorros energéticos. El riego por goteo utiliza menos agua y opera a presiones más bajas, lo que se traduce en menor consumo de electricidad o combustible. En zonas donde el bombeo depende de diésel, reducir 30 por ciento el uso de agua implica una disminución directa de emisiones de CO₂. En explotaciones pequeñas, incluso permite operar con gravedad o bombas solares, sustituyendo por completo el uso de diésel.
Con estas ventajas, Rivulis ha alineado su desarrollo tecnológico con los objetivos globales de sostenibilidad y participa en programas que cuantifican los ahorros de carbono derivados del riego eficiente. En proyectos piloto, productores que migran a goteo pueden acceder a créditos de carbono por la reducción de emisiones de N₂O y por los ahorros energéticos logrados.
“Estamos presenciando una transformación en la forma en que el riego impulsa la rentabilidad agrícola y la responsabilidad ambiental”, concluyó Ossmy. “La tecnología de goteo reduce emisiones, consumo de agua y escurrimientos, al tiempo que mejora el rendimiento de los cultivos. Es la prueba de que la sostenibilidad también puede ser rentable”.
Ante la presión global por reducir emisiones y adaptarse al cambio climático, la microirrigación se consolida como una solución práctica y disponible hoy, con beneficios tangibles para el campo y el planeta.