Agricultura
Innovación y riqueza cultural en maíz mexicano
GUADALAJARA, JAL. – En la diversificación productiva del campo jalisciense, el maíz ocupa un lugar especial como actividad económica en varias cadenas productivas y como factor que genera arraigo en el medio rural, además de su importancia en la cultura gastronómica.
Así lo expresó el encargado del despacho de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER Jalisco), Salvador Álvarez García, a propósito del Día Nacional del Maíz, el llamado grano líder de la canasta agropecuaria del país.
Hizo notar que en el agro estatal se conjugan diversas formas de producción del maíz, desde los sembradíos de enfoque comercial, tanto para la obtención de grano, como para utilizar su forraje para la alimentación del ganado; hasta la producción de autoconsumo y de la generación del cereal para canalizarlo a nichos específicos, como el uso de granos nativos para el pozole y otros alimentos tradicionales.
Al respecto, indicó que en algunos casos la siembra de granos nativos se ha apoyado con extensionistas del sistema milpa, lo que supone incluir otros productos, como frijol, calabaza y chile, entre otros.
Además, se refirió a la presencia en territorio estatal de uno de los centros mundiales de origen del maíz: en la sierra de la biósfera de Manantlán, sede del llamado teocintle, uno de los ancestros biológicos del maíz actual.
A su vez, el director de Fomento Agrícola, José Refugio Velázquez Vallín, refirió que la agricultura comercial del maíz vive un momento especial en el que se tiene la incorporación de distintos componentes de innovación tecnológica que le traen más productividad y también sustentabilidad.
Citó la utilización de mejores semillas certificadas gracias a las cuales se obtienen mejores rendimientos del grano y del forraje. En este sentido, se refirió a unas parcelas demostrativas que dejaron rendimientos de 80 a 85 toneladas de materia orgánica (rastrojo) por hectáreas, además de abatir costos con el uso de insumos biológicos, como feromonas y microorganismos benéficos (hongos, bacterias e insectos).
Expuso que en las principales regiones maiceras de la entidad, como La Ciénega, Valles y las sierras Occidental y de Amula, cada vez aumenta el número de productores con rendimientos de ocho a 12 toneladas de grano por hectárea, con la mejora del uso de maquinaria de precisión y el estudio constante de la calidad de sus suelos para aplicar técnicas adecuadas de fertilización.
Resaltó que hay una tendencia en la agricultura actual de reivindicar la fertilidad de los suelos a través de varios instrumentos técnicos, como la inclusión de materia orgánica y facilitar el equilibrio físico-químico de las tierras cultivables, lo que afortunadamente está teniendo eco entre los maiceros jaliscienses, máxime que se tiene el reto de una competencia ante otros cultivos.
Entre los municipios jaliscienses líderes en la producción de maíz figuran: La Barca (28 mil 637 hectáreas), Tepatitlán (27 mil 623), Lagos (24 mil 745), Atotonilco el Alto (17 mil 176), Tlajomulco (14 mil 748), Jesús María (14 mil 290), Zapotlán del Rey (13 mil 834), Ameca (12 mil 743) y Cuquío (11 mil 531), entre otros, de acuerdo con cifras de la SADER federal.