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Agricultura

Trips resistentes ponen en alerta a la horticultura de Sinaloa

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  • Productores reportan mayores dificultades para controlar poblaciones de trips que muestran resistencia a insecticidas tradicionales y de nueva generación.
  • Especialistas recomiendan fortalecer el Manejo Integrado de Plagas y aumentar el uso de control biológico para evitar pérdidas que pueden alcanzar hasta el 100% de la producción.

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CULIACÁN, SINALOA. El sector agrícola mexicano enfrenta una creciente amenaza fitosanitaria derivada de la resistencia que han desarrollado diversas poblaciones de trips occidental de las flores (Frankliniella occidentalis) a varios de los insecticidas utilizados tradicionalmente para su control.

Especialistas, investigadores y organismos de sanidad vegetal advierten que esta situación está elevando los riesgos productivos en importantes regiones agrícolas del país, particularmente en Sinaloa, entidad considerada actualmente uno de los principales focos de preocupación debido a su alta concentración de cultivos hortícolas de exportación.

Aunque los expertos aclaran que no se trata de una nueva especie ni de una «superplaga invencible», sí reconocen que la presión constante ejercida por el uso repetitivo de insecticidas ha favorecido la selección de poblaciones con una elevada capacidad genética para tolerar diversas moléculas químicas.

Una plaga pequeña con un enorme impacto económico

Los trips son insectos diminutos de entre uno y dos milímetros de longitud que se alimentan mediante un aparato bucal raspador-picador que provoca daños directos en hojas, flores y frutos.

Sin embargo, el mayor riesgo radica en su capacidad para transmitir enfermedades virales que pueden comprometer severamente la producción agrícola.

Entre las principales amenazas destacan:

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  • Virus del Bronceado del Tomate (TSWV).
  • Virus de la Marchitez Manchada.

Diversos estudios reportan pérdidas productivas que pueden oscilar entre 20% y hasta 100% del rendimiento, dependiendo del nivel de infestación, el cultivo afectado y la oportunidad de las medidas de control.

Los cultivos más afectados

De acuerdo con reportes técnicos y monitoreos de campo, los trips representan una amenaza importante para diversos sistemas productivos.

Entre los cultivos más vulnerables destacan:

Hortalizas de alto valor

  • Tomate.
  • Chile y pimiento.
  • Pepino.
  • Tomatillo.
  • Berenjena.

Frutales y otros cultivos

  • Zarzamora.
  • Cítricos.
  • Frijol.

Producción ornamental

  • Plantas ornamentales destinadas al mercado nacional e internacional.

Investigaciones citadas por especialistas de la Universidad Autónoma Chapingo han documentado poblaciones con niveles significativos de resistencia a ingredientes activos ampliamente utilizados, incluyendo:

  • Malatión.
  • Bifentrina.
  • Spinosad.

La pérdida de eficacia de estas herramientas incrementa los costos de producción y dificulta el manejo fitosanitario en campo.

¿Por qué Sinaloa es el epicentro de la preocupación?

Especialistas del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y organismos de sanidad vegetal identifican tres factores principales que colocan a Sinaloa en una situación particularmente vulnerable.

Liderazgo nacional en producción hortícola

Sinaloa concentra importantes superficies de tomate, chile, pepino y berenjena, cultivos que funcionan como hospederos ideales para la reproducción continua del insecto.

La disponibilidad permanente de alimento favorece el crecimiento acelerado de las poblaciones de trips durante gran parte del año.

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Agricultura protegida e invernaderos

La expansión de la agricultura protegida ha permitido incrementar la productividad y la calidad de los cultivos, pero también genera condiciones ambientales favorables para la reproducción continua de la plaga.

Los ciclos repetitivos de aplicaciones fitosanitarias han acelerado los procesos de resistencia genética del insecto.

Además, los productores destinados a mercados de exportación enfrentan restricciones relacionadas con los Límites Máximos de Residuos (LMR), lo que limita la posibilidad de incrementar dosis o frecuencia de aplicaciones.

La llegada de una nueva especie invasora

A la problemática existente se suma la presencia de Thrips parvispinus, una especie de origen asiático cuya presencia ya fue confirmada por investigadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) y ECOSUR.

Esta especie presenta una amplia capacidad de adaptación y puede desarrollarse en más de 45 plantas hospederas, aumentando la presión fitosanitaria sobre diversos cultivos comerciales.

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La ciencia apuesta por el Manejo Integrado de Plagas

Los especialistas coinciden en que incrementar las aplicaciones químicas no resolverá el problema y podría acelerar aún más los procesos de resistencia.

Por ello, recomiendan fortalecer esquemas de Manejo Integrado de Plagas (MIP) que combinen diversas herramientas de control.

Entre las principales estrategias destacan:

Rotación de modos de acción

Alternar grupos químicos con diferentes mecanismos de control para reducir la presión de selección sobre las poblaciones resistentes.

Monitoreo permanente

Utilizar trampas cromáticas amarillas y azules, así como sistemas de detección temprana que permitan actuar antes de alcanzar niveles críticos de infestación.

Control biológico

Incorporar organismos benéficos como:

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  • Crisopas.
  • Chinches depredadoras del género Orius.

Alternativas bio-racionales

Implementar herramientas complementarias como:

  • Extractos botánicos.
  • Aceite de neem.
  • Tierras de diatomeas.
  • Productos biológicos certificados.

Lo que significa para la agricultura mexicana

La situación de los trips refleja uno de los mayores desafíos actuales para la agricultura moderna: la pérdida progresiva de eficacia de herramientas químicas que durante décadas permitieron mantener bajo control numerosas plagas.

Para estados altamente productivos como Sinaloa, donde la horticultura de exportación representa miles de millones de pesos y genera miles de empleos, la adaptación hacia esquemas más sostenibles de manejo fitosanitario será determinante para mantener la competitividad en los mercados internacionales.

La resistencia de los trips ya no es un problema aislado de laboratorio; se ha convertido en un desafío productivo que exige innovación, monitoreo constante y una transformación profunda en las estrategias de protección vegetal.

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Agricultura

La papaya mexicana ya conquista mercados internacionales.

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  • México produce más de un millón de toneladas de papaya al año y se mantiene como potencia exportadora.
  • El siguiente salto dependerá de fortalecer cadena de frío, calidad, inocuidad y apertura de nuevos mercados.

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CIUDAD DE MÉXICO.- México se ha consolidado como uno de los grandes jugadores mundiales en la producción y exportación de papaya, una fruta tropical que ya forma parte no solo de la mesa nacional, sino también de supermercados, centrales de abasto, tiendas latinas, restaurantes y cadenas de distribución en Estados Unidos.

Aunque India encabeza la producción mundial, el campo mexicano cuenta con una ventaja estratégica: cercanía con Estados Unidos, producción tropical durante buena parte del año, experiencia comercial y una fruta reconocida en el mercado internacional.

A nivel global, la producción de papaya ronda los 14.6 millones de toneladas anuales. India domina con más de una tercera parte del volumen, seguida por países como República Dominicana, Brasil, Indonesia y México. En ese mapa, México no es el mayor productor, pero sí uno de los países con mayor peso comercial por su capacidad de colocar fruta fresca en el mercado estadounidense.

Estados productores y variedades

La producción mexicana supera el millón de toneladas anuales y se concentra principalmente en zonas tropicales y subtropicales. Los estados más importantes son Oaxaca, Colima, Veracruz, Chiapas, Michoacán y Guerrero, aunque también hay producción en Tabasco, Campeche, Yucatán, Nayarit, Jalisco y Quintana Roo.

Oaxaca y Colima se han mantenido entre los polos más fuertes por volumen, mientras que Veracruz y Chiapas cuentan con condiciones climáticas favorables y tradición productiva. En el occidente y sur del país, la papaya se ha convertido en una alternativa rentable para productores que buscan cultivos de mayor valor.

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La variedad más conocida en México es la Maradol, de fruto grande, pulpa rojiza o anaranjada y buena aceptación comercial. También se manejan materiales tipo Solo o Hawaiana, de menor tamaño; híbridos como Tainung y Red Lady; y otros materiales orientados a uniformidad, firmeza, vida de anaquel y resistencia al manejo poscosecha.

Para el mercado estadounidense, la fruta grande de pulpa roja ha tenido buena aceptación, especialmente entre consumidores latinos. Sin embargo, también crecen nichos para fruta más pequeña, presentaciones listas para consumo, papaya cortada, pulpas, jugos, deshidratados y productos funcionales.

Cadena de frío, el gran reto

El comercio exterior de la papaya mexicana sigue altamente concentrado en Estados Unidos, país que recibe casi toda la fruta fresca que México envía al extranjero. Esta dependencia tiene ventajas logísticas, pero también riesgos ante cambios en inspecciones, inocuidad, costos de transporte, tipo de cambio, frontera o consumo.

Por eso, el futuro del sector no estará únicamente en sembrar más superficie, sino en fortalecer la cadena de frío. La papaya es una fruta altamente perecedera y sensible al mal manejo. Si se corta en el punto incorrecto, se golpea, se sobrecalienta o viaja sin condiciones adecuadas, pierde firmeza, vida comercial y valor.

Una cadena de frío eficiente permite conservar calidad, reducir mermas, ampliar distancias comerciales y abrir mercados más exigentes, como Canadá, Europa, Medio Oriente o Asia, donde los precios pueden ser atractivos, pero las exigencias de calidad, trazabilidad y logística son mayores.

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Producir más, pero también mejor

La papaya mexicana ya tiene mercado. Lo que necesita ahora es mayor profesionalización en empaque, clasificación, inocuidad, certificaciones, manejo poscosecha, presentación comercial y diversificación de destinos.

También debe atender sus riesgos fitosanitarios. Enfermedades como el virus de la mancha anular de la papaya, antracnosis, pudriciones, ácaros y moscas de la fruta pueden reducir rendimiento y cerrar puertas comerciales si no se manejan con disciplina técnica.

Para los productores, la recomendación es clara: elegir variedades con mercado, sembrar en suelos bien drenados, evitar encharcamientos, utilizar planta sana, monitorear plagas, cuidar la nutrición, cortar con madurez adecuada y proteger la fruta desde campo hasta empaque.

La papaya puede ser una fruta de gran valor para el campo mexicano, pero no admite improvisación. El productor que quiera entrar a exportación debe pensar como empresario agroalimentario: calidad uniforme, volumen programado, inocuidad comprobable y logística confiable.

México tiene tierra, clima, experiencia y cercanía con el principal comprador mundial. Si fortalece la cadena de frío y abre nuevos mercados, la papaya puede pasar de ser una fruta tropical de temporada a una cadena agroexportadora mucho más fuerte.

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La papaya mexicana ya llegó al mundo; ahora el reto es llegar mejor, más lejos y con mayor valor para el productor.

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Agricultura

Fendt 900 Vario cumple 30 años como referente de potencia agrícola

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  • La serie nació en 1995 con el Fendt Favorit 926 Vario, de 260 caballos de fuerza.
  • Hoy se mantiene como referente en tractores de alta potencia, transmisión continua y agricultura de precisión.

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CIUDAD DE MÉXICO.- El Fendt 900 Vario vuelve a estar en la conversación internacional de maquinaria agrícola al cumplirse tres décadas de una de las series más emblemáticas de la marca alemana, perteneciente al grupo AGCO.

La historia del 900 Vario comenzó en 1995, cuando Fendt presentó en Agritechnica el Favorit 926 Vario, equipado con transmisión continua, una tecnología que permitió trabajar sin saltos de marcha, con mejor entrega de potencia y mayor comodidad para el operador.

Tres décadas después, la gama actual está integrada por los modelos 930, 933, 936, 939 y 942 Vario, con potencias aproximadas de 296 a 415 caballos. El Fendt 942 Vario, el más potente de la familia, superó la barrera de los 400 caballos y fue reconocido como Tractor of the Year 2020.

Potencia, eficiencia y conectividad

Entre sus principales tecnologías destacan el concepto Fendt iD, que permite trabajar a bajas revoluciones con alto torque; la transmisión VarioDrive, que distribuye la fuerza entre ejes para mejorar tracción; y VarioGrip, sistema que regula la presión de las llantas para reducir compactación y mejorar eficiencia en campo o carretera.

La serie también incorpora soluciones digitales para documentar labores, administrar datos, conectar implementos y mejorar la gestión de operaciones agrícolas.

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Para México, este tipo de maquinaria muestra hacia dónde avanza la mecanización: mayor precisión, menor consumo relativo de combustible, menos compactación y mejor aprovechamiento de la tecnología.

Aunque se trata de un segmento premium, puede tener sentido en regiones de agricultura empresarial, contratistas agrícolas y productores con grandes superficies o alta demanda de labores mecanizadas.

A 30 años de su origen, el Fendt 900 Vario resume la evolución del tractor moderno: más potencia, pero también más control, eficiencia y datos para tomar mejores decisiones en el campo.

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Agricultura

Riego por goteo: la diferencia entre ahorrar agua o perder cosecha

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  • Rivulis capacitó a usuarios de la Comisión de Usuarios Mocupe sobre operación y mantenimiento de cintas de riego.
  • El objetivo es evitar obstrucciones, mejorar la uniformidad del riego, alargar la vida útil del sistema y proteger la cosecha.

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CIUDAD DE MÉXICO.- En el campo moderno, instalar riego por goteo ya no es suficiente. La verdadera eficiencia comienza después: cuando el productor aprende a operar, revisar, limpiar y mantener correctamente cada cinta, filtro, válvula y línea de conducción.

Con ese enfoque, Rivulis realizó una jornada de capacitación con usuarios de la Comisión de Usuarios Mocupe, donde se revisaron prácticas clave para la operación y mantenimiento de cintas de riego.

La actividad contó con el acompañamiento de RANSAC Sistema de Riego Tecnificado, distribuidor autorizado de Rivulis en la zona, así como con el apoyo del Ing. Anthony Delgado en la organización y la participación técnica del Ing. Oscar Ortiz, Sales Dealer North Perú de Rivulis.

La capacitación tuvo un mensaje central: un sistema de riego por goteo mal operado puede perder uniformidad, taparse, desperdiciar agua, aplicar fertilizante de manera desigual y reducir el rendimiento del cultivo.

Por el contrario, un sistema bien mantenido permite entregar agua y nutrientes directamente a la zona radicular, con mayor precisión y menor pérdida.

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Mantenimiento, la clave para que el sistema funcione

Durante la sesión se abordaron temas como presión de operación, limpieza de filtros, lavado de líneas, prevención de obstrucciones, revisión de emisores, manejo de fertirriego y monitoreo de uniformidad.

Estos puntos son determinantes porque las cintas de riego trabajan con emisores pequeños. Cualquier partícula de arena, limo, arcilla, algas, materia orgánica o precipitado químico puede afectar el flujo de agua.

Uno de los aspectos técnicos más importantes es el lavado o flushing del sistema. No se trata solo de abrir las puntas de las cintas y dejar salir agua unos segundos. Para que el lavado funcione, el agua debe correr con velocidad suficiente para arrastrar sedimentos.

Si la velocidad es baja, la suciedad se mueve, pero no sale; se queda dentro de las tuberías y termina formando tapones.

Por eso, en sistemas bien operados se recomienda lavar en orden: primero líneas principales, después subprincipales y finalmente laterales o cintas de riego.

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También se debe revisar el agua que sale. Al inicio puede salir sucia, luego clara, después nuevamente arrastrar sedimento y finalmente salir limpia. Detener el proceso en la primera agua clara puede dejar residuos dentro del sistema.

Filtros, presión y fertirriego responsable

La filtración es otro punto crítico. Los filtros son la primera defensa para impedir que contaminantes entren a la red de riego.

Dependiendo de la fuente de agua, pueden requerirse filtros de malla, disco, arena, hidrociclones o combinaciones de filtración. No es lo mismo regar con agua de pozo, canal, reservorio, río o agua con alta carga orgánica.

En el caso de agua con arena, el sistema puede necesitar separadores o hidrociclones antes de la filtración principal. Si el agua contiene materia orgánica, algas o sedimentos finos, el productor debe vigilar con mayor frecuencia la limpieza de filtros y el diferencial de presión.

Una caída anormal de presión o una diferencia elevada entre entrada y salida del filtro es una señal de alerta.

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El mantenimiento también incluye revisar fugas, conexiones, válvulas de aire, reguladores de presión y uniformidad en los surcos.

Una cinta dañada no solo pierde agua: genera zonas con exceso de humedad, favorece enfermedades y deja otras plantas sin riego suficiente. En cultivos de alta inversión, esa desigualdad se traduce en calibres irregulares, menor calidad y pérdida comercial.

La capacitación también subrayó la importancia del fertirriego responsable. Cuando los fertilizantes se inyectan por el sistema, deben ser solubles, compatibles y aplicarse con control de dosis, pH y limpieza posterior.

De lo contrario, pueden formarse precipitados que tapan emisores y reducen la vida útil de las cintas.

¿Qué debe revisar el productor?

Para que una cinta de riego funcione bien, el productor debe revisar que el agua salga de manera uniforme por todos los goteros. Si uno se tapa, esa planta recibe menos agua; si se tapan muchos, el cultivo puede crecer disparejo, enfermarse o perder rendimiento.

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También es clave limpiar los filtros, que funcionan como un colador contra arena, tierra fina, algas o basura. Si el filtro se satura, deja de proteger el sistema.

El lavado de líneas debe hacerse con suficiente fuerza para arrastrar sedimentos, no solo dejando correr un poco de agua. Rivulis recomienda lavar primero líneas principales, después subprincipales y finalmente cintas de riego.

La presión también debe vigilarse con manómetros: si es baja, el agua no llega al final; si es alta, puede dañar la cinta. En el fertirriego, los fertilizantes deben estar bien disueltos y ser compatibles para evitar residuos que tapen los goteros.

Reglas básicas para cuidar la cinta de riego

Para alargar la vida útil del sistema, los productores deben mantener una rutina básica de revisión. Entre las principales recomendaciones están:

  • Lavar líneas principales, subprincipales y cintas en ese orden
  • Revisar filtros antes, durante y después del riego
  • Medir la presión al inicio, mitad y final de la parcela
  • Reparar fugas de inmediato
  • Usar fertilizantes solubles y compatibles
  • Lavar con agua limpia después del fertirriego
  • Revisar plantas débiles o zonas secas, y capacitar al personal que opera válvulas, filtros y fertilización.

Estas prácticas pueden parecer sencillas, pero en campo marcan la diferencia entre un sistema eficiente y una red de riego con pérdidas, taponamientos y baja uniformidad.

Capacitación para proteger la inversión

Para los productores, el beneficio de este tipo de jornadas va más allá de aprender una rutina técnica. Significa proteger su inversión.

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Cada hectárea instalada con riego tecnificado implica gasto en cintas, mangueras, filtros, válvulas, conectores, mano de obra y diseño hidráulico. Si el sistema falla por falta de mantenimiento, el productor pierde agua, fertilizante, tiempo y rendimiento.

Rivulis ha insistido en que la capacitación es fundamental para que los agricultores aprovechen al máximo sus sistemas de riego. La tecnología por sí sola no resuelve el problema del agua: necesita productores capacitados, distribuidores cercanos, asesoría técnica y disciplina diaria en campo.

En tiempos de sequía, aumento de costos y presión por producir más con menos recursos, el riego tecnificado se convierte en una herramienta estratégica para la agricultura. Pero su éxito no está únicamente en comprar la cinta, sino en saber usarla.

El campo necesita agua, sí. Pero también necesita conocimiento. Y en el riego por goteo, una buena capacitación puede ser la diferencia entre una cinta tapada y una cosecha uniforme.

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