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Argentina exportará Legumbres a China

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Fuente Campolitoral.com.ar

BUENOS AIRES, ARGENTINA . – El gigante asiático aprobó el protocolo sanitario y habilitó a un conjunto de empresas para embarcar arvejas, lentejas o garbanzos. Una gran noticia para el sur santafesino. Por delante queda un recorrido cargado de inconvenientes a sortear para poder aprovechar la oportunidad que brinda el mayor mercado del mundo

A comienzos de abril se cerró una primera etapa de gran trascendencia para las legumbres argentinas: tras varios años de gestiones China habilitó 7 empresas y 8 plantas nacionales para el envío a su país de lentejas, arvejas o garbanzos. Un gran paso, pero no el último sino el primero de un camino que exigirá mucho trabajo, comercial y agronómico, para sacarle el máximo provecho a la oportunidad que se abre en el gigante asiático.

El negocio

Entre las firmas que lograron el visto bueno, varias son santafesinas dado que buena parte de la producción nacional de arveja se concentra en los departamentos Constitución y Rosario. «La noticia tuvo una repercusión impresionante en la zona, pero no quiere decir que ahora los chinos van a venir a llevarse todo; recién se abrió la puerta sanitaria, ahora hay que abrir la comercial», indicó a Campolitoral Sergio Dipego, titular de Don Elio, empresa familiar que lleva tres generaciones produciendo legumbres y cuenta con una planta de procesamiento y fraccionado en Coronel Domínguez donde elaboran mercadería propia y de terceros.

Actualmente siembran unas 1.500 hectáreas de legumbres y por la fábrica pasan al año 6.000 toneladas de lenteja y 3.000 de arvejas, que se transforman en 140.000 paquetes diarios de granos secos (de medio kilo) con destino a supermercados o en sacos de 25 kilogramos. La mitad de las arvejas, además, se enlatan. Y ya realizan ventas al exterior, con colocaciones en países limítrofes y España.

Tras indicar que la validación de China es sobre el proceso de trazabilidad, desde el campo hasta el despacho del producto, el empresario explicó que «ahora sigue la parte de los negocios, que es encontrar la punta donde tengamos el futuro comprador, nos pongamos de acuerdo en precios y forma de pago; esa parte no la tenemos todavía». Si bien consideró que aún están «lejos» de avanzar en esa instancia, se animó a suponer que los primeros embarques podrían cargarse al inicio de 2021, con la nueva cosecha que se levanta entre noviembre y diciembre. «Los contactos ya se iniciaron», confió. Aunque «se habla todo sobre futuro, porque mercadería existente hay muy poca y primero hay que garantizar el mercado interno».

Según el titular de Don Elio la escala del negocio la determinarán el mercado y el clima. «En años buenos no hay techo, en los malos como este -que se sufrió la sequía- estamos enfocados en el mercado interno. «Estamos exportando poco porque no hay excedentes; además creció la demanda doméstica porque el gobierno nacional incluyó legumbres en la asistencia social frente a la pandemia de coronavirus», agregó.

Rotación

«Se abre un panorama muy lindo para que este año desarrollemos un plan», dijo en referencia a incentivar a productores para que siembren legumbres en el invierno, «que en el plan de rotación agrícola encaja muy bien».

«Es imposible de cuantificar (el impacto agrícola), porque China es tan demandante de estos productos que, de aparecer un negocio, puede ser tan importante como duplicar el área de siembra a nivel nacional; no sería nada descabellado», estimó Dipego.

El problema, en el corto plazo, es «un perfil con muy poca humedad», dijo, mientras se aproxima el inicio de la campaña con las siembras en junio y julio. Aunque es un factor determinante, hay otras cuestiones que pueden jugar a favor de las legumbres esta campaña: pagan menos retenciones que el trigo, cultivo con el que compiten en el uso del suelo; y los chacareros, que tuvieron una «media cosecha o menos» de soja necesitarán indefectiblemente sembrar en invierno para hacerse de liquidez cuanto antes. «Hay una pura necesidad de productores en esta zona que han cosechado muchos menos kilos de soja y se ven obligados a no dejar el campo vacío en el invierno y sembrar lo que sea porque hay muchos compromisos que cumplir».

Genética y otros descuentos

Por su parte, desde la Agencia de Extensión Rural (AER) Arroyo Seco de INTA, el especialista en legumbres Gabriel Prieto consideró la aprobación del protocolo sanitario como una «buena noticia» para el sector, pero planteó otros desafíos para desarrollar el negocio con China.

El primero es la escala y la competencia con los países que se consolidaron como proveedores del gigante asiático con quienes no será fácil disputar el mercado. Por ejemplo, sólo en arvejas la plaza oriental asciende a 1.5 millones de toneladas, mientras en Argentina no produce más de 110.000 toneladas. «Menos del 10%», señaló el ingeniero agrónomo, y agregó: «China tiene como abastecedor natural a Canadá, con precios y calidad muy competitivos». Además, el gigante asiático demanda arveja amarilla que tiene menor precio y representa apenas el 15/20% en Argentina, donde la mayor producción es de arveja verde.

A su vez, tanto en arveja como en lenteja, para generar más volumen hay una fuerte limitante genética, ya que en ambas especies se siembran variedades antiguas con escaso potencial para aumentar rindes y algunos problemas de calidad asociados a la falta de pureza que agregan costos extra. «La habilitación del mercado Chino deberá obligar una mejora genética, en arveja hace 25 años que se usa lo mismo; y esto no va a cambiar hasta que no haya una Ley de Semillas que garantice rentabilidad al obtentor y calidad al productor», sintetizó. Al respecto relató que existen 33 variedades de arveja registradas en el INASE (Instituto Nacional de Semillas), pero en el 80% de la siembra se usan 4. Peor es la situación de las semillas de lenteja, con sólo cuatro variedades registradas y «la más moderna tiene 25 años».

Asociado a esto Prieto remarcó: «todo lo que no sea pureza genética implica mayores costos para el productor» y por lo tanto menores márgenes. Al respecto citó el problema de la «flor mora» en el cultivo de arvejas. Se trata de una alteración genética por la que se genera un porcentaje de granos oscuros que obliga al productor a utilizar máquinas especiales para la limpieza de las partidas, agregando costos al proceso. «Y no hay lotes libres», afirmó.

En cuanto a «descuentos», también se requiere agregar la infinidad de ítems que configuran el denominado «costo argentino», como fletes caros, logística imposible, paros en puertos o simplemente la carga tributaria, entre otros. «Por eso el productor de legumbres argentino recibe el 50% del precio que se paga en China», reveló.

Como corolario, Prieto explicó que arveja verde y amarilla comparten la misma posición arancelaria en Argentina, pese a que son productos diferentes con precios distintos. Para establecer el valor FOB oficial se toma la cotización de la verde, que es más elevada, por lo que la amarilla, que para colmo tiene «precio deprimido» en torno a u$ s100 la tonelada, termina pagando (descuento en el precio) «el cuádruple de retenciones».

Quienes son

«Argentina se ubica dentro de los pocos países que tienen implementado un protocolo fitosanitario de importación con el principal consumidor mundial de legumbres y que a su vez es el mercado de mayor crecimiento de consumo de los últimos años», explicó la Cámara de Legumbres de la República Argentina (CLERA) en una comunicado.

Las empresas aprobadas fueron la Asociación de Cooperativas Argentinas. S.C.L.; Desdelsur S.A; Southern Seeds Production S.A.; Agricultores Federados Argentinos S.C.L.; Ronalb S.A.; Don Elio S.A.; Uranga Trading S.A.

Según publicó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la producción de legumbres en la campaña 2017/18 alcanzó las 686.500 toneladas en la Argentina, mientras que las exportaciones alcanzaron el 75% de la producción con 512.000 toneladas.

 

 

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Agricultura

Autoriza Estados Unidos importar aguacate Jalisciense

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CIUDAD DE MÉXICO.- El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y el Servicio de Inspección de Salud Animal y Vegetal (APHIS, por sus siglas en inglés) acordaron la firma del Plan de Trabajo Operativo (PTO) para la Exportación de Aguacate de México a Estados Unidos, cuyo alcance inicial implica a huertos certificados de Jalisco, informó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

Resaltó que la firma del PTO tendrá un impacto positivo en las familias que se dedican a la producción de esta fruta en México y beneficiará a todos los que participan en la cadena productiva, además de generar divisas para nuestro país.

Los organismos de la Secretaría de Agricultura y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), respectivamente, elaboraron el PTO a solicitud de productores, empacadores y exportadores de aguacate, quienes expresaron su disposición para participar en el programa de exportación y cumplir con lo establecido en el documento.

La dependencia federal indicó que en 1997 se firmó el Plan de Trabajo para la exportación de Aguacate de Michoacán a Estados Unidos, después de 24 años de trabajo continuo y gracias a la confianza que generó la labor de productores, empacadores, autoridades fitosanitarias y prestadores de servicio, pues al no detectarse frutos con presencia de plagas, se logró ampliar la exportación.

La firma de este Plan de Trabajo permite a los productores interesados de Jalisco comenzar a realizar los trabajos para estar en condiciones de exportar durante la próxima temporada, la cual inicia en abril de 2022, anotó.

Uno de los requisitos que es necesario cumplir es que las regiones tengan el estatus de zona libre de plagas cuarentenarias conocidas como barrenadores del aguacate, por lo cual, el Senasica prevé que la exportación comenzará con Jalisco y seguirá después con el Estado de México y Nayarit, que son los principales productores de aguacate, después de Michoacán.

Para ello, el organismo de Agricultura implementará un programa estratégico para que las autoridades fitosanitarias de ambos países certifiquen huertos y empaques de Jalisco, en cumplimiento con el Plan de Trabajo.

Plan de Trabajo para exportar a Estados Unidos

Los productos de los huertos aprobados en México, producidos y empacados bajo este Plan de Trabajo, podrán exportarse a las 50 entidades de Estados Unidos y Puerto Rico.

El Plan de Trabajo es una guía para exportar aguacate Hass de México a ese mercado y establece los requisitos que deben cumplir los productores interesados en certificar sus huertos para ser elegibles para la comercialización de su producto, explicó Agricultura.

El documento establece los procedimientos que se deben realizar en los municipios, los huertos, y las empacadoras, así como las responsabilidades de APHIS, la Dirección General de Sanidad Vegetal del Senasica, productores, los empacadores y las Unidades de Verificación, avaladas por la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA).

Explica cómo debe cosecharse el fruto, transportarse a las empacadoras y los procedimientos de inspección fitosanitaria en México, la cosecha, además de los requisitos para que Senasica expida el Certificado Fitosanitario Internacional; su traslado hacia la frontera, la inspección que realizan los oficiales de Estados Unidos en frontera, las restricciones de envío y la identificación de plagas.

Por Agricultura, firmó el documento el director general de Sanidad Vegetal del Senasica, Francisco Ramírez y Ramírez, y por el USDA, el administrador adjunto del APHIS, Osama El-Lissy.

La dependencia federal destacó que actualmente está en negociaciones con Brasil, Malasia, China, Corea del Sur, Filipinas, Indonesia, Cuba y Chile, y en breve con Australia y Tailandia, con el fin de abrir más mercados para la fruta mexicana.

Exporta México 1.3 millones de toneladas de aguacate a 51 naciones

México es el principal productor de aguacate en el mundo, con un volumen que en 2020 superó 2.3 millones de toneladas, lo que significa el 32 por ciento de la producción mundial de este fruto.

Nuestro país tiene disponibilidad de aguacate durante todos los meses del año, lo que garantiza contar con producto fresco, tanto para el mercado nacional como para el de exportación.

El año pasado, los productores mexicanos, la mayoría de pequeña y mediana escala, exportaron un millón 358 mil toneladas a 51 países, con lo que lograron ventas por más de tres mil 463 millones de dólares, de los cuales el 83.5 por ciento corresponde a fruto en fresco, 8.9 por ciento a guacamole, 5.5 por ciento a aceite y 2.1 por ciento a pulpa de aguacate.

El principal productor es Michoacán, con más de 1.8 millones de toneladas, le siguen Jalisco, con 248 mil toneladas, Estado de México, con más de 118 mil toneladas, y Nayarit, que produce casi 70 mil toneladas al año.

Estados Unidos es el principal consumidor de aguacate mexicano, le siguen Canadá, Japón, España, Países Bajos, Francia, Reino Unido, Honduras, El Salvador, China y Corea del Sur, entre otros.

Jalisco exporta aguacate a 29 naciones, entre las que destacan Canadá, Japón, además de la Unión Europea, y las 24 empacadoras certificadas por Senasica han enviado a esos destinos 350 mil toneladas de fruto fresco entre 2018 y 2021, lo que representa el 46 por ciento de su producción.

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Agricultura

Agricultura y Colpos trabajan en proyectos estratégicos del sector agroalimentario

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CIUDAD DE MÉXICO. – La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y el Colegio de Postgraduados (Colpos) acordaron un plan de trabajo para fortalecer la vinculación científica en proyectos estratégicos de alto impacto productivo y social en el sector agropecuario, pesquero y acuícola del país, con base en la reorientación de la ciencia y la investigación.

Entre las propuestas acordadas destaca la aportación del Colegio de sus patentes en semilla mejorada de maíz, sorgo, pastos, además de la producción de leche en el sur sureste y su participación en proyectos productivos en el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.

El titular de Agricultura, Víctor Villalobos Arámbula, convocó a desarrollar investigación de acuerdo con las demandas actuales en el campo, con buenas prácticas agrícolas, atención de programas en la recuperación de suelos, y control de plagas y enfermedades, entre otros temas.

Llamó a establecer esquemas de trabajo para acercarse a la industria agroalimentaria, a través de propuestas conjuntas con los otros brazos técnicos de la Secretaría: el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y el Colegio Superior Agropecuario del Estado de Guerrero (Csaegro).

Señaló que es necesario realizar una autoevaluación de los siete campus del Colegio y su área central, a fin de medir los resultados en la preparación de profesionales, maestrías, posgrados y el desarrollo de investigaciones.

El secretario Villalobos Arámbula aseguró que como parte del Decálogo de Mejora Continua y Planeación Estructural se debe impulsar y actualizar el enfoque de una agricultura moderna y avanzar en el proceso de ampliar la cobertura del Colegio en el plano nacional e internacional, mediante acuerdos de colaboración con centros de investigación de Centro y Sudamérica.

El director general de Colpos, Juan Antonio Villanueva Jiménez, informó que entre los nuevos planes y objetivos del Colegio están el aumentar la cobertura en academia, posgrado e investigación y contribuir al bienestar de los productores de pequeña escala, a través del aprovechamiento del potencial territorial, en especial en el sur sureste del país.

Se integrarán nuevas ofertas de posgrado en apoyo a las iniciativas del Gobierno de México, como una maestría y doctorado en manejo sustentable de recursos fitogenéticos, en regiones con presencia de población indígena, desarrollo e innovación en fruticultura familiar, innovación agroalimentaria y en manejo de recursos naturales, detalló.

En la reunión participaron también el coordinador general de Desarrollo Rural de la Secretaría de Agricultura, Salvador Fernández Rivera, y por el Colpos, los directivos y académicos Alejandro Alarcón, Ponciano Pérez Hernández y Shivaji Pandey Pandey.

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Producción de alimentos de manera sostenible

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CIUDAD DE MÉXICO. – La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y la Agencia Alemana de Cooperación para el Desarrollo (GIZ) concluyeron el proyecto Integración de la Biodiversidad en la Agricultura Mexicana (IKI-IBA), enfocado en la cooperación técnica para incrementar la productividad en el sector primario de la mano con la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales.

Esta participación de cinco años concretó las iniciativas: Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sustentable de los Polinizadores en México, cuyos servicios ecosistémicos benefician a la producción de más del 60 por ciento de las plantas cultivadas e investigación para el conocimiento del papel de los murciélagos en el control de las plagas del arroz.

Comprendió también la elaboración de manuales para la producción amigable con la biodiversidad de diversos cultivos, como vainilla, café y cacao, además de miel y sistemas silvopastoriles, en colaboración con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), entre otros.

Se cierra con éxito una etapa de cinco años de cooperación para la agricultura sostenible, mediante la instrumentación de acciones y resultados de la iniciativa IKI-IBA, con la colaboración de GIZ, basada en los pilares: productividad, sustentabilidad e inclusión, detalló el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula.

En el acto de cierre del Proyecto IKI IBA, subrayó la importancia de estas iniciativas que suman a garantizar la producción de alimentos sanos, inocuos y accesibles, cuidando de los sistemas biológicos y contrarrestando los efectos del cambio climático y la degradación de la tierra, en correspondencia con el trabajo diario de los agricultores.

Con la participación de las secretarías de Relaciones Exteriores y de Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como de la Conabio, el proyecto permitió dimensionar la importancia de la biodiversidad en la producción de alimentos e incrementar las prácticas de producción sostenibles en la actividad agrícola del país, así como encaminar acciones para la conservación de los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura, aseguró.

Destacó que trabajos en elaboración e implementación de la Estrategia Nacional para la Conservación y el Uso Sustentable de los Polinizadores (Encusp) ubican al país entre las cuatro naciones de nuestro continente que ya cuenta con este instrumento y propician la oportunidad de comenzar el proyecto “Vida y Campo”, para cosechar los frutos de estos esfuerzos mancomunados.

Villalobos Arámbula dijo que para el logro de estas metas el conocimiento es esencial, por lo que se realizaron talleres de capacitación, con el apoyo del GIZ, para reforzar los enfoques de la biodiversidad, se desarrolló la conformación de un diagnóstico sobre el estado de los suelos agrícolas, acciones de conservación de polinizadores y un BioSello que promueve y reconoce las actividades productivas sustentables.

La directora general de Conservación de la Naturaleza y Uso Sustentable de los Recursos Naturales del Ministerio de Medio Ambiente de Alemania, Christiane Paulus, mencionó que la transformación de los sistemas alimentarios mundiales es un gran reto, y cada vez se hacen necesarios esquemas de trabajo para integrar la biodiversidad de manera más responsable en la agricultura.

Resaltó que México es un importante socio estratégico para la conservación de la biodiversidad, ha reforzado su diálogo integral en el desarrollo de sistemas de producción sustentables y es un referente para otros países de la región, a través de líneas de cooperación para el desarrollo de una agricultura sostenible.

La directora del proyecto IKI-IBA, Jasmin Hundorf, detalló que en 2016 México y Alemania acordaron trabajar en este proyecto, y con la experiencia de los proyectos previos ya se marcaba en parte el cuidado de los ecosistemas por los agricultores, con la disminución en el uso de insumos (fertilizantes y agroquímicos).

Detalló que el proyecto Integración de la Biodiversidad en la Agricultura Mexicana (IKI-IBA) tiene como objetivo integrar los valores de la diversidad biológica y de los ecosistemas en los instrumentos de decisión de los actores públicos y privados del sector, considerando aspectos socioeconómicos, ecológicos y culturales de la biodiversidad y los servicios ambientales.

Fomenta además, a través del fortalecimiento de capacidades de los productores, consumidores y tomadores de decisiones, el uso de buenas prácticas y el diseño de herramientas y programas que promuevan la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad en el largo plazo, abundó.

En México, manifestó, IKI-IBA trabajó con diversos estados y tiene proyectos en Guanajuato para el fortalecimiento a productores; Michoacán, producción de fresa; en el Estado de México, producción de tuna; Hidalgo, producción sostenible de vainilla; Yucatán, cultivos tradicionales mayas, y en Jalisco cultivo sustentable de caña.

Refirió que México es uno de los países líderes en la integración de biodiversidad en las prácticas productivas y aporta en la conservación de polinizadores y en el reconocimiento de la actividad de los murciélagos, que son necesarios en, por ejemplo, la disminución de plagas en la producción de arroz en Morelos.

La representante del proyecto IKI-IBA, Marita Brömmelmeier, puntualizó que para la GIZ el cuidado de la biodiversidad y la transformación de los sistemas alimentarios para hacerlos más justos, saludables y sostenibles es de la mayor relevancia.

Expuso que la colaboración con el gobierno de México, de más de 30 años, es ejemplar, y marca además un liderazgo mundial sobre temas de desarrollo sostenible, al ser la Secretaría de Agricultura el socio principal de este proyecto que cierra un ciclo muy importante.

Esta iniciativa colaborativa, dijo, demuestra que los sectores productivo y ambiental pueden trabajar a favor de una agricultura sostenible, por lo que es un honor acompañar este proceso y avanzar en otros proyectos con el gobierno mexicano.

El consejero de Asuntos Agropecuarios de la Embajada de Alemania en México, Martin Nissen, subrayó los lazos de amistad y cooperación entre ambas naciones, donde los proyectos de colaboración para el desarrollo agrícola tienen como premisa dotar de herramientas para un desarrollo productivo, económico y social, a través de actividades sostenibles.

Comentó que en el futuro habrá una disminución de los recursos naturales, agua, suelos y los procesos ecosistémicos como la polinización, de ahí la importancia de los proyectos interinstitucionales para avanzar en el tema y continuar la colaboración para lograr la seguridad alimentaria y reducir los impactos al ambiente.

El titular de la Conabio, José Sarukhán Kermez, resaltó la importancia de la biodiversidad en el país y su impacto productivo en la agricultura, con proyectos que involucran a los agricultores, propiciando una mayor cercanía y entendimiento de todos los actores respecto a los ecosistemas y su función integral en la producción de alimentos.

Detalló que esquemas como el BioSello contribuyen a distinguir una marca de productos de mercado de manera amigable con la biodiversidad biológica, como el cacao y café, la generación de manuales de buenas prácticas y la compresión del cuidado y aprovechamiento de la riqueza biológica, que representan las plantas cultivables, una biodiversidad de la que todos nos alimentamos.

Por el área de Asuntos Internacionales de la Semarnat, Ana Karen Embarcadero Luna, mencionó que la cooperación de la GIZ en proyectos estratégicos de sustentabilidad permite la toma de acciones para el cuidado de la biodiversidad y, un ejemplo, es la cooperación alemana, a través de IKI-IBA, que brindó resultados como la estrategia para el cuidado de los polinizadores.

La directora general de Políticas, Prospección y Cambio Climático de la Secretaría de Agricultura, Sol Ortiz García, expresó que el proyecto deja muchas lecciones aprendidas, ya que no es fácil sumar varios actores para un objetivo común.

Es un logro que contribuye a la sustentabilidad de los ecosistemas, a la seguridad alimentaria y a la promoción de una vida digna para los agricultores y agricultoras del país y del mundo, sostuvo.

Esta iniciativa que concluye demostró que la productividad y la sostenibilidad sí pueden ir juntas, y el reconocimiento a nuestro país no sólo es por ser uno de los que albergan la mayor diversidad biológica, sino que esta biodiversidad está reflejada también en la diversidad cultural y la de los sistemas productivos, lo que nos debe llevar a plantear soluciones a la medida de las necesidades y que apoyen el bienestar en el sector rural, apuntó.

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