Agricultura
Entregan premio Nacional de Sanidad Vegetal 2021
CIUDAD DE MÉXICO. – En el marco de la primera celebración del Día Nacional de la Sanidad Vegetal este 1 de julio, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural entregó el Premio Nacional de Sanidad Vegetal 2021 a los doctores Héctor González Hernández, por la Labor Científica, y Fernando Tamayo Mejía, por el Mérito Fitosanitario.
Los galardonados recibieron el premio de manos del titular de la dependencia, Víctor Villalobos Arámbula, quien señaló que proteger la salud de las plantas y la biodiversidad contribuye a erradicar el hambre, reducir la pobreza, proteger el ambiente e impulsar el desarrollo económico, toda vez que las plagas pueden dañar al 40 por ciento de los cultivos alimenticios a nivel mundial.
Al conmemorar por primera vez el Día Nacional de la Sanidad Vegetal, el titular de Agricultura dijo que en México se procura una fitosanidad de excelencia, respaldada por técnicos de clase mundial, infraestructura gubernamental moderna y un marco jurídico sólido.
Precisó que el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) realiza la labor de conservar y mejorar el estatus fitosanitario para proveer de alimentos sanos a los mexicanos y ampliar oportunidades a los productores para colocar sus mercancías agrícolas en el mercados nacionales e internacionales, y con ello propiciar el bienestar de las comunidades rurales y promover una agricultura más productiva, inclusiva y sostenible.
Resaltó que el mandato presidencial de celebrar el Día Nacional de la Sanidad Vegetal es una oportunidad para reconocer el trabajo de los técnicos, profesionales e investigadores que defienden la sanidad agrícola del país y de concientizar a la población sobre la importancia de la fitosanidad en la producción de alimentos seguros y para avanzar hacia la autosuficiencia alimentaria.
El director en jefe de Senasica, Francisco Javier Trujillo Arriaga, subrayó que en México la fitosanidad está armonizada en toda la estructura gubernamental, con el objetivo de resguardar el patrimonio vegetal del país, además de coadyuvar para la protección de la biodiversidad.
Indicó que este trabajo es acorde con las normas que dicta la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF), tratado en el que México es actor protagónico para llevar iniciativas que posteriormente son adoptadas por los países miembros.
Ejemplo de lo anterior, dijo, es que México fue el primer país en establecer, hace más de 30 años, la primera zona libre de moscas de la fruta en diversas regiones de Sonora, mecanismo que posteriormente fue adoptado por más de 50 naciones.
La representante en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Lina Pohl Alfaro, destacó que nuestro país, en materia de sanidad vegetal, es un referente a nivel mundial, por eso, lo que aquí sucede “repercute fuera de estas fronteras”.
Señaló que la declaratoria de un Día Nacional de la Sanidad Vegetal, ligado a la entrega de reconocimientos a quienes con la ciencia y la práctica protegen el patrimonio agroalimentario del país, es una idea extraordinaria que debe ser replicada a nivel mundial.
Externó la felicitación del director general de la FAO, Qu Dongyu, hacia México por esta iniciativa, la cual demuestra, dijo, “el extraordinario trabajo que lleva a cabo Senasica para potenciar al país como uno de los mayores productores de alimentos sanos y seguros a nivel internacional”.
Pohl Alfaro subrayó que instituciones como el Senasica son la solución para el crecimiento y desarrollo que requieren los países, en particular durante el acontecer actual en el que la pandemia ha generado una crisis alimentaria en varias naciones, en la que México fue una excepción, ya que en todo momento mantuvo el abasto de alimentos para los mercados nacional e internacional.
El presidente de la Cámara Nacional de la Industria Molinera de Trigo, José Luis Fuente Pochat, señaló que los productores han hecho sinergia con Agricultura, por lo que no son ajenos al trabajo que realiza el Senasica para garantizar alimentos sanos y seguros.
Indicó que diariamente circulan por el país el equivalente a dos mil tolvas ferroviarias con granos y oleaginosas, con el fin de satisfacer la demanda de 67 millones de toneladas anuales, y para garantizar que no contengan plagas ni enfermedades es necesaria la infraestructura, los especialistas y la organización del Senasica.
Por la Asociación de Exportadores de Mango de México, José Armando Celis Moreno, comentó que de los 55 mil productores que incluye la asociación desde Chiapas hasta Sinaloa, el 80 por ciento pertenecen al sector social.
Refirió que durante 30 años los mangueros han contado con el apoyo de Senasica, ya que su exportación anual a Estados Unidos ha pasado de 10 millones de cajas a 85 millones, más las comercializan en países de Europa y Asia.
El vicepresidente y gerente general de Driscoll´s en México, Miguel Ángel Curiel Mendoza, consideró que el esfuerzo de los técnicos fitosanitarios, como los que son reconocidos con el Premio Nacional de Sanidad Vegetal, fortalece al sector agroalimentario de México y lo ha posicionado como referente mundial y pilar del desarrollo del campo mexicano.
Para continuar con este estatus, comprometió el apoyo de los productores de frutillas del país, sector que ha crecido y se ha situado como uno de los mayores productores y exportadores a nivel internacional, gracias al cumplimiento de las regulaciones sanitarias que establece Agricultura.
Galardonados con el Premio Nacional de Sanidad Vegetal
Héctor González Hernández, galardonado por la Labor Científica, es doctor en Entomología por la Universidad de Hawaii y sus principales áreas de investigación por más de 37 años son el manejo de plagas del agave tequilero; trips y escamas del aguacate; la cochinilla rosada del hibisco, y el control biológico de psílido asiático de los cítricos.
Fernando Tamayo Mejía, quien recibió el premio por el Mérito Fitosanitario, es doctor en Ciencias con especialidad en microbiología por la Universidad Autónoma de Nuevo León y cuenta con 27 años de experiencia en temas de sanidad vegetal, principalmente en estudios de control biológico.
Durante el evento, también se entregaron reconocimientos a los ganadores de las ediciones 2019 y 2020, debido a que sus premiaciones fueron suspendidas por la contingencia sanitaria.
Por la edición 2019, fue reconocido el Posgrado en Fitosanidad con sus dos orientaciones: Entomología y Acarología, y Fitopatología, del Colegio de Postgraduados (Colpos) por la Labor Científica, y Héctor Manuel Sánchez Anguiano por el Mérito Fitosanitario.
En 2020, se entregó el Premio Nacional de Sanidad Vegetal a José Isabel López Arroyo por la Labor Científica y a Ana Lilia Montealegre Lara por el Mérito Fitosanitario.
Asistieron también los presidentes de la Academia Entomológica de México A.C, Juana María Coronado; de la Sociedad Mexicana de Fitopatología A.C., Patricia Rivas; de la Academia Mexicana de Entomología (AMEA), Néstor Bautista Martínez; de la Sociedad Mexicana de Control Biológico, Refugio Lomelí; de Ingenieros Agrónomos Parasitólogos (IAP), Abel Toledo, y del Consejo Nacional Consultivo Fitosanitario (Conacofi), Javier Hernández, entre otros.
Agricultura
Depende de las lluvias 72% de la superficie agrícola de México
- La ENA 2025 contabilizó 22.9 millones de hectáreas agrícolas, de las cuales 16.5 millones dependen exclusivamente del temporal y 6.39 millones cuentan con riego.
- La encuesta del INEGI también reveló que 58.2% de las unidades de producción reportó pérdidas relacionadas con factores climáticos durante 2025; la sequía fue la principal causa señalada.
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CIUDAD DE MÉXICO.– El agua continúa marcando buena parte de la capacidad productiva del campo mexicano. De los 22 millones 922 mil 792 hectáreas agrícolas correspondientes a unidades de producción activas durante 2025, poco más de 16.5 millones dependían exclusivamente del temporal, mientras que 6.39 millones disponían de riego.
Los datos corresponden a la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) 2025, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), y muestran que 72.1% de la superficie agrícola del país depende directamente de las lluvias, frente a 27.9% que cuenta con algún sistema de riego.
La estructura presenta pocos cambios respecto del Censo Agropecuario 2022, cuando 74% de la superficie era de temporal y 26% de riego. La diferencia confirma que la disponibilidad y la oportunidad de las precipitaciones siguen condicionando a una proporción muy importante de la agricultura mexicana.
La distribución territorial también revela la dimensión del reto. Veracruz reportó 1.93 millones de hectáreas agrícolas; Chiapas, 1.60 millones; Michoacán, 1.43 millones; Sinaloa, 1.42 millones; Zacatecas, 1.39 millones, y Tamaulipas, 1.34 millones. En Zacatecas, además, casi 1.2 millones de hectáreas correspondieron a cultivos anuales.
La vulnerabilidad de la agricultura de temporal aparece nuevamente cuando la encuesta pregunta a los productores por las pérdidas sufridas. El 58.2% de las unidades de producción reportó daños ocasionados por algún factor climático durante 2025. La sequía fue señalada por 36.8%; los vientos, por 19.1%; las inundaciones, por 14%; las heladas, por 7.7%; el granizo, por 7.3%; los huracanes, por 3.9%, y los incendios naturales, por 0.9%.
Estas cifras reflejan la exposición de las unidades productivas a distintos fenómenos meteorológicos. Los porcentajes corresponden a factores reportados por los productores y no deben sumarse como si fueran categorías excluyentes, pues una misma unidad pudo registrar afectaciones por más de un fenómeno.
El problema, por tanto, no se limita a contabilizar cuántas hectáreas cuentan con infraestructura de riego. La ENA muestra un campo en el que una extensa superficie continúa expuesta directamente al comportamiento del clima, mientras sequías, heladas, vientos e inundaciones forman parte de las pérdidas que los propios productores identifican.
Para reducir esa vulnerabilidad, la disponibilidad de agua, el mantenimiento y la eficiencia de los sistemas de riego, la conservación de la humedad del suelo y la planeación de los ciclos agrícolas son factores relevantes. Sin embargo, las cifras también muestran la magnitud del desafío para las regiones que dependen del temporal y cuya producción está estrechamente vinculada con la cantidad y distribución de las lluvias.
¿Cómo se distribuye el agua en la agricultura?
| Modalidad | Hectáreas | Participación |
|---|---|---|
| Temporal | 16,529,668 | 72.1% |
| Riego | 6,393,123 | 27.9% |
| Total | 22,922,792 | 100% |
Pérdidas por factores climáticos reportadas por las unidades de producción:
- 58.2% registró afectaciones por algún factor climático.
- 36.8% reportó sequía.
- 19.1% señaló vientos.
- 14.0% reportó inundaciones.
- 7.7% indicó heladas.
- 7.3% señaló granizo.
- 3.9% reportó huracanes.
- 0.9% indicó incendios naturales.
Fuente: INEGI, Encuesta Nacional Agropecuaria 2025.
Agricultura
Sicilia conquista mercados con la tuna mexicana
- México produjo 448 mil 303 toneladas de tuna en 2025, mientras Sicilia ha desarrollado una estrategia comercial basada en variedades diferenciadas, denominaciones de origen y técnicas para extender la cosecha hasta diciembre.
- Zacatecas, tercer productor nacional, tiene una oportunidad para elevar el valor de su tuna mediante la identidad territorial, la diversidad de variedades y la transformación agroalimentaria.
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ZACATECAS, ZAC.- En México puede comerse recién pelada a la orilla de una carretera, con chile y limón, convertida en agua fresca, nieve, mermelada, queso de tuna o hasta fermentada en colonche. A miles de kilómetros, en Sicilia, aparece en mercados, postres, helados, licores y restaurantes como ficodindia. Es la misma planta, Opuntia ficus-indica, pero cinco siglos de distancia construyeron alrededor de ella dos culturas agrícolas sorprendentemente distintas.
La historia comienza de este lado del Atlántico. El nopal forma parte de la identidad mexicana desde tiempos prehispánicos y la tuna llegó al Mediterráneo después del contacto europeo con América. Los documentos de la Unión Europea que protegen al Ficodindia dell’Etna señalan que los españoles introdujeron la planta en Sicilia hacia finales del siglo XVI. Ahí encontró suelos volcánicos, veranos secos y un clima que le permitieron adaptarse tan bien que terminó convertida en uno de los elementos característicos del paisaje siciliano.
Hoy México conserva la ventaja de la escala y de la diversidad. En 2025 produjo 448 mil 303 toneladas de tuna en 44 mil 527 hectáreas, con un valor superior a 2 mil 216 millones de pesos. El Estado de México aportó 159 mil 990 toneladas, Puebla 120 mil 851, Zacatecas 76 mil 276, Guanajuato 40 mil 579 e Hidalgo 15 mil 949. Estos cinco estados concentraron más de 92 por ciento de la producción nacional.
Sicilia juega otra partida. La región italiana reporta más de 147 mil toneladas anuales en más de ocho mil hectáreas, una producción mucho menor a la mexicana, pero fuertemente especializada y comercializada alrededor del origen territorial. Incluso cuenta con dos productos reconocidos con Denominación de Origen Protegida (DOP): Ficodindia dell’Etna y Ficodindia di San Cono.
Y ahí comienza una de las comparaciones más interesantes.
México tiene más variedades; Sicilia apuesta por tres colores
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural reconoce entre las principales tunas comercializadas en México a Alfajayucan, Amarilla, Blanca Burrón, Blanca Cristalina, Criolla, Pico Chulo, Roja y Xoconostle. No todas tienen el mismo sabor ni el mismo mercado: existen frutos blancos o verdes, amarillos y rojos, dulces o ácidos.
La última desagregación oficial por variedad citada en la información disponible corresponde a 2021 y permite dimensionar las preferencias productivas: Alfajayucan encabezó con 170 mil 876 toneladas, seguida de la Roja con 94 mil 964, Blanca Cristalina con 78 mil 903, Criolla con 53 mil 883 y Amarilla con 40 mil 646 toneladas. Estas cifras corresponden a producción, no a consumo, pero muestran cuáles variedades dominaban la oferta nacional en ese periodo.
Además, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) documenta diferencias regionales: en el centro del país existe preferencia por las tunas blancas, como Alfajayucan o Reyna; en el norte se busca más la amarilla, mientras que ha crecido el interés por los frutos rojos. La Alfajayucan destaca también por su dulzor, pocas semillas y cáscara delgada.
Sicilia simplificó el abanico y construyó su identidad comercial alrededor de tres cultivares: Sulfarina o Nostrale, de pulpa amarilla; Sanguigna, roja; y Muscaredda o Sciannarina, blanca. La Región Siciliana identifica a la Sulfarina como la más extendida, gracias a su productividad y adaptación a sistemas intensivos, aunque los productores suelen combinar los tres colores para ofrecer mayor variedad al mercado.
La amarilla Sulfarina tiene pulpa consistente y sabor pronunciado; la roja Sanguigna es jugosa y de sabor más intenso, mientras que la blanca Muscaredda se caracteriza por un perfil más delicado. Las tres forman parte de las variedades vinculadas con las denominaciones de origen sicilianas.
Pero Sicilia agregó una diferencia que llama especialmente la atención: aprendió a hacer que la planta produzca una segunda cosecha de mayor tamaño.
Una técnica para cosechar hasta diciembre
Los agricultores practican la llamada scozzolatura: retiran las primeras flores o pequeños frutos para provocar una segunda floración. La primera cosecha produce los llamados Agostani o Latini; la segunda genera los Scozzolati o Bastardoni, frutos generalmente mayores que permiten alargar la comercialización hacia el otoño e incluso hasta diciembre.
No es sólo una curiosidad agrícola. Es una estrategia comercial: evitar concentrar toda la fruta en unas cuantas semanas, mejorar tamaño y calidad y colocar producto cuando hay menos oferta.
México la consume fresca; Sicilia también la convierte en producto gourmet
En ambos lugares la principal forma de consumo continúa siendo la fruta fresca, pero alrededor de ella se desarrollaron tradiciones diferentes.
En México se come sola, con chile y limón, en ensaladas y cocteles; además, se transforma en jugos, aguas frescas, nieves, conservas, mermeladas, mieles, licores y dulces. El xoconostle, más ácido, se incorpora a salsas y guisos.
Zacatecas guarda además una de las tradiciones más antiguas: el colonche, bebida fermentada elaborada principalmente con tuna roja cardona y compartida históricamente con San Luis Potosí. La Secretaría de Agricultura estima que su elaboración tiene por lo menos dos mil años. También sobreviven preparaciones como el queso o panela de tuna, una antigua forma de concentrar y conservar la pulpa.
En Sicilia, el ficodindia también se consume principalmente fresco, pero se utiliza para elaborar confituras, dulces, helados, jugos, fruta confitada y rosolio, un licor tradicional. Incluso las cáscaras pueden hervirse y después freírse en pasta para utilizarlas como entrada o acompañamiento.
La diferencia quizá no está entonces en quién sabe comer mejor la tuna, sino en cómo cada territorio decidió darle valor.
México tiene origen, volumen, diversidad genética, tradición prehispánica y un mercado enorme. Sicilia recibió la planta hace aproximadamente cinco siglos y construyó alrededor de ella denominaciones de origen, diferenciación territorial, empaque, técnicas de cosecha tardía y una fuerte narrativa gastronómica.
La comparación deja un dato difícil de ignorar: México produce aproximadamente tres veces el volumen anual de Sicilia, pero los sicilianos han convertido algunas de sus tunas en productos cuyo nombre está legalmente ligado a territorios específicos como el Etna y San Cono.
Y ahí aparece una pregunta especialmente interesante para Zacatecas, tercer productor nacional: ¿cuánto más podría valer nuestra tuna si, además de venderla por kilo, comenzáramos a vender con mayor fuerza su origen, su variedad, su historia y la cultura que lleva detrás?
Porque Sicilia recibió de América una planta.
México todavía conserva algo que Sicilia nunca podrá importar: la historia donde esa planta comenzó.
Agricultura
Frijol y acopio centran cuestionamientos a SECAMPO en Zacatecas
- Diputados de la LXV Legislatura cuestionaron al secretario del Campo, Gerardo Cervantes Viramontes, sobre las protestas campesinas, los conflictos de comercialización y la atención a los productores durante la glosa del Quinto Informe de Gobierno.
- Los legisladores también preguntaron por la capacidad de almacenamiento para la nueva cosecha, los costos de producción, la apertura de mercados y la dependencia de los recursos federales para atender al sector agropecuario.
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ZACATECAS, ZAC.- La comercialización del frijol, los problemas de acopio, las recientes movilizaciones campesinas, los costos de producción y la capacidad del Gobierno estatal para responder a las necesidades del sector agropecuario concentraron los cuestionamientos dirigidos al secretario del Campo, Gerardo Luis Cervantes Viramontes, durante su comparecencia ante la Comisión de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural Sustentable de la LXV Legislatura.
La sesión se realizó como parte de la glosa del Quinto Informe de Gobierno. Después del mensaje inicial del funcionario, diputadas y diputados plantearon preguntas sobre distintos problemas del sector primario. De acuerdo con el boletín legislativo número 249, Cervantes respondió directamente a los legisladores, aunque el documento no detalla el contenido de todas sus respuestas.
Uno de los reclamos fue presentado por la diputada Isadora Santivañez Ríos, quien cuestionó la atención brindada a campesinos y productores que se han manifestado durante los últimos meses. La legisladora preguntó si el secretario mantenía el mismo número telefónico, al señalar que tampoco atendió a diputados durante una de las protestas realizadas en el Congreso. Además, solicitó información sobre beneficiarios y cuestionó la actuación de la dependencia frente a los problemas relacionados con Segalmex.
Por su parte, Renata Libertad Ávila Valadez preguntó si las inversiones reportadas por el Gobierno estatal se están traduciendo en mayor producción y mejores ingresos para los agricultores. También pidió precisar qué responsabilidad asume la Secretaría del Campo ante los conflictos de los productores de frijol y los usuarios de riego, así como los costos de producción que utiliza la administración estatal para orientar sus decisiones.
El frijol y el acopio volvieron a ocupar un lugar central durante la intervención de Ma. Teresa López García, quien preguntó qué medidas se tomarán para evitar nuevos conflictos como los registrados en las mesas de negociación con productores. Asimismo, propuso que el Gobierno estatal compre directamente productos zacatecanos para incorporarlos a las despensas que distribuye entre la población. La diputada también interrogó al funcionario sobre denuncias de presunta intromisión y extorsión del crimen organizado contra ganaderos.
Otro de los temas fue la capacidad del estado para construir una estrategia agropecuaria propia. La diputada Dayanne Cruz Hernández cuestionó cuál es la política estructural de Zacatecas para resolver los problemas del campo y qué herramientas tendría la administración estatal ante una eventual reducción de la inversión federal.
En esa misma línea, el diputado Pedro Martínez Flores preguntó qué estrategia tiene SECAMPO para evitar que los productores de frijol dependan exclusivamente de programas y recursos federales. También solicitó información sobre el seguimiento al grano almacenado de años anteriores, la capacidad disponible para recibir una nueva cosecha y la existencia de un programa de apertura de mercados que permita mejorar el precio pagado al productor, con metas, presupuesto y resultados verificables.
La comparecencia incluyó preguntas sobre la comercialización de cebolla y tomatillo, los efectos del fenómeno de El Niño, la infraestructura hídrica y los caminos sacacosechas. En materia pecuaria, el diputado Eleuterio Ramos Leal pidió explicar las acciones emprendidas contra el gusano barrenador y la coordinación prevista con las autoridades federales para contener la plaga.
Finalmente, Jesús Padilla Estrada solicitó comparar el presupuesto de SECAMPO al inicio del sexenio con los recursos disponibles actualmente. También cuestionó por qué la dependencia estatal no participa directamente en los sistemas de acopio.
Los planteamientos colocaron en el centro de la discusión la capacidad de Zacatecas para atender los problemas de comercialización, precios, almacenamiento y producción mediante una política estatal con instrumentos propios. Para los productores, la disponibilidad de espacios de acopio, la apertura de mercados y la certidumbre sobre los precios son factores determinantes para colocar sus cosechas y recuperar sus costos.
La comparecencia dejó pendientes de respuesta pública varios de los asuntos planteados, pues el boletín legislativo consultado no desglosa todas las contestaciones del secretario. El debate se enfocó así en qué mecanismos, recursos y resultados puede ofrecer el estado para atender las demandas del campo y reducir la dependencia de los programas federales.
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